En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, Silvia compartió el doloroso proceso que atraviesa desde la muerte de su hijo Gustavo, ocurrida el 23 de noviembre de 2024. Relató sus intentos por conseguir ayuda para él, vinculó su situación con las adicciones y pidió mayor acompañamiento familiar e institucional.
En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, Silvia González decidió poner en palabras una experiencia que marcó para siempre a su familia. Madre de 10 hijos, perdió a Gustavo el 23 de noviembre de 2024, cuando él se quitó la vida en su propia casa.
“Es un proceso que se supera lento, muy lento. Hoy en día se extraña, porque vivía con nosotros”, expresó Silvia al recordar a su hijo, quien atravesaba un cuadro de depresión y una larga historia de consumo de drogas.
Según relató, durante 2024 intentó junto a su marido encontrar una alternativa para ayudarlo. “Me lo llevé lejos también, a otro país, y no tuvimos suerte”, contó. Al regresar, acudieron a una institución pública para buscar asistencia, pero Silvia considera que la respuesta no fue suficiente, hubo negligencia.
“Él necesitaba una internación, y esa internación nunca llegó”, sostuvo. Explicó que Gustavo tenía 25 años de consumo y que el tratamiento que recibió consistía en encuentros semanales de dos horas. “Para una persona así, en mi opinión personal, pienso que no es suficiente dos horas por semana”, afirmó.
La situación también tuvo un fuerte impacto en toda la familia. Silvia recordó que su hijo había comenzado a manifestar señales que hoy, con el tiempo, adquieren otro significado. “En dos ocasiones, un mes y medio antes, me preguntó si yo iba a llorar sobre su cajón. Él ya tenía como una idea”, relató.
La entrevistada también habló sobre la importancia de que padres y madres estén atentos a sus hijos y a los cambios en sus conductas. “Yo les diría a esas mamás que pongan atención a dónde están sus hijos”, señaló. Y resumió su mensaje en una frase: “Padre, familia, presente. Presente en todo momento”.
Para Silvia, hablar sobre el suicidio es fundamental para dejar atrás el silencio que durante años rodeó al tema. En esa línea, destacó la necesidad de cambiar la manera de abordar estas situaciones y de generar espacios donde quienes atraviesan una crisis puedan pedir ayuda.
“Mi hijo iba dos horas por semana, en el grupo se hablaba, pero era como hablarle a la pared, no fue suficiente, él necesitaba una internación y eso nunca llegó. Luego dejó de ir”, relató.
A pesar del dolor, también encontró una forma de pensar en el sufrimiento que atravesaba su hijo. “Sí se puede, porque nosotros ya no lo vemos sufrir como él lo hacía”, expresó. “Ya no sufre lo que sufrió acá en la tierra”.
Su testimonio se suma a la necesidad de visibilizar la problemática y promover la prevención, especialmente ante las señales de sufrimiento, depresión y consumo problemático. “Tenemos que hablar, porque hablando se puede prevenir”, fue uno de los conceptos centrales planteados durante la entrevista.
Informe16 - Laura Pereyra - Gabriel Martella
Ante cualquier problemática relacionada al suicidio llamar al Centro de Asistencia al Suicida: 0800 345 1435