70 años de Del Bo Rodamientos: el valor de estar siempre del lado del cliente
- 01/09/2026 13:20 hs
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Desde 1956, Del Bo acompaña a productores, talleres y familias de la región con una premisa que atraviesa tres generaciones: trabajar con honestidad, compromiso y vocación de servicio. Luis Del Bo y su hijo Fernando repasan siete décadas de historia, los desafíos de sostener una empresa familiar en Argentina y el orgullo de continuar un legado que se construyó, sobre todo, a partir de la confianza.
Hay empresas que venden productos y hay empresas que, con el paso del tiempo, terminan vendiendo algo mucho más valioso: confianza. En Del Bo, esa confianza comenzó a construirse hace 70 años, cuando el fundador de la firma decidió emprender un camino que, siete décadas después, continúa en manos de su familia.
“Mi padre fundó esto en el año 1956. Ahora está mi hijo, que es el nieto de aquel fundador”, cuenta Luis Del Bo, propietario de la empresa, con la emoción que implica mirar hacia atrás y descubrir que aquella decisión empresarial se transformó en un legado familiar.
70 años después, la historia no solamente se cuenta en fechas, sino también en nombres, rostros y vínculos. Muchos de los clientes que alguna vez llegaron al negocio son hoy parte de una historia que atraviesa generaciones.
“Hay clientes, amigos, que son nietos también de productores de la zona que también venían a nuestra empresa”, señala Fernando Del Bo, reflejando una de las características que distingue a la firma: el vínculo cercano con quienes la eligieron durante décadas.
En un mercado donde las relaciones comerciales pueden volverse cada vez más impersonales, para ambos el trato humano continúa siendo un diferencial. La fidelidad no se construye solamente a partir de un producto o un precio, sino de la capacidad de estar presente cuando el cliente lo necesita.
“Nosotros tenemos clientes muy viejos, de muchos años, que son fieles a nosotros porque saben de nuestra lealtad con ellos”, explica Luis. Y agrega una definición que resume buena parte de la filosofía de la empresa: “Hay veces que aguantamos situaciones financieras de ellos, seguimos adelante, y vamos adecuando un poco los productos a las exigencias de ellos”.
Esa manera de entender el comercio requiere conocer profundamente a quienes están del otro lado del mostrador. Y, en ese sentido, los años se convierten en una herramienta de enorme valor.
Fernando conserva todavía el vínculo con personas que forman parte de esa historia. “Todavía conservo algunas personas de esa época. Y eso es lo que más saben y son un libro abierto para hacer eso”, afirma.
La experiencia acumulada, explica, muchas veces supera incluso la información que puede encontrarse en un catálogo. “Más que catálogos, muchos tienen en la cabeza números y aplicaciones, de cosas que funcionan, que a lo mejor en un catálogo no es lo que realmente en el uso se da”.
Porque entre lo que recomienda un fabricante y lo que sucede en la práctica existe un conocimiento que solamente puede brindar la experiencia. “Una cosa recomienda el fabricante, y otra cosa es el uso y costumbre de las cosas”, sostiene Fernando.
Adaptarse para seguir
Cumplir 70 años en Argentina no es solamente motivo de celebración. También es la prueba de una enorme capacidad de adaptación.
“Ser empresario en la República Argentina no es fácil, porque hay muchas cosas que van cambiando y hay que ir adaptándose”, reconoce Luis.
A lo largo de estas siete décadas, Del Bo mantuvo su actividad vinculada al rubro de repuestos para automotores, aunque con el tiempo fue atravesando diferentes especializaciones y transformaciones de acuerdo con las necesidades del mercado.
Pero detrás de la permanencia hay también una concepción empresarial que Luis considera fundamental: saber administrar los momentos buenos pensando en los que vendrán.
“Uno de los secretos de la subsistencia de las empresas comerciales es la reinversión dentro de la empresa, hacia entre sus resultados”, explica.
Para Luis, una mirada a largo plazo es uno de los factores que explican la supervivencia de una empresa a través de diferentes contextos económicos: “Por eso hay tantas empresas que cierran, porque cuando perciben el resultado positivo, lo reinvierten en otro lado, y es cuando se dan cuenta de que eso tiene que compensar para otros daños en épocas de vaca flaca”, reflexiona.
El legado que continúa
En Del Bo, la historia empresarial también está atravesada por la participación y el compromiso con la comunidad comercial. El fundador no solamente estuvo al frente de su empresa: también asumió responsabilidades dentro del sector.
Luis recuerda que su padre llegó a ser presidente del entonces Centro Comercial e Industrial —CECIS— durante dos períodos.
“Era un empresario con todas las letras”, destaca. Y reconoce que probablemente aquel hombre que comenzó el camino en 1956 se sentiría orgulloso: “Yo creo que se sentiría satisfecho desde dónde fue a parar su inquietud empresarial”, expresa Luis.
Hoy, ese legado tiene continuidad en Fernando, quien representa una nueva generación al frente de la firma y asume esa herencia no solamente como un orgullo, sino también como una responsabilidad.
“Y yo estoy muy orgulloso de que sigo el legado familiar, haciendo lo que corresponde”, afirma.
Son apenas unas palabras, pero detrás de ellas se resume buena parte de estos 70 años: continuar, cuidar lo construido y mantener intactos aquellos valores que permitieron que una empresa nacida en 1956 siga siendo elegida por clientes que, en muchos casos, pertenecen a las mismas familias que la acompañaron desde sus comienzos.
70 años después, Del Bo celebra mucho más que una fecha. Celebra una manera de hacer empresa. La de conocer al cliente, acompañarlo, adaptarse a sus necesidades y sostener los vínculos aun cuando los tiempos se vuelven difíciles.