El legislador peronista presentó su renuncia definitiva este domingo, tras el escándalo generado por la detención de uno de sus asesores en una causa por abuso sexual de menores. El miércoles pasado había obtenido una licencia por 180 días, pero la presión política lo llevó a abandonar su banca de manera permanente.
El legislador provincial de Córdoba, Ernesto Ramón “Cañito” Flores, presentó este domingo por la noche su renuncia indeclinable a la banca que ocupaba en la Legislatura. La salida del dirigente peronista se produce tras el impacto generado por la detención de su colaborador, José "Hachazo" Villarreal, quien es uno de los 15 acusados en una causa por abuso sexual de menores en Villa de María del Río Seco, localidad de la que Flores es oriundo. La investigación se encuentra a cargo de la fiscal Analía Cepede.
El texto de renuncia ingresó al sistema del Poder Legislativo minutos antes de las 20 horas. Hasta ese momento, Flores se encontraba bajo una licencia de 180 días que había sido aprobada por el bloque oficialista el miércoles anterior. Sin embargo, la creciente presión de la oposición —que exigía su expulsión directa del recinto— y el desgaste político que su continuidad representaba para la gestión del gobernador Martín Llaryora, forzaron su desvinculación definitiva. Se espera que la renuncia sea tratada y aceptada formalmente en la sesión de este miércoles.
En el documento presentado, el ahora exlegislador evitó referirse de manera directa a Villarreal o a los graves cargos que enfrenta su exasesor. En su lugar, justificó su salida denunciando una “campaña de difamación y descalificación personal” orquestada por sectores de la política local.
Según sostuvo Flores, los ataques provienen de personas de su propia comunidad a las que conoce bien. “Lamento profundamente que quienes no han logrado dirimir sus diferencias y aspiraciones en el ámbito democrático y mediante el voto popular recurran ahora a mecanismos de difamación, agravios y acusaciones que considero absolutamente injustos”, señaló en su escrito.
Finalmente, el dirigente aclaró que su paso al costado busca resguardar a las instituciones y a su entorno, pero que en ningún caso representa una admisión de culpabilidad frente a los cuestionamientos que recibió en las últimas semanas. “Esta decisión no significa reconocer ninguna de las acusaciones que se han formulado en mi contra, sino todo lo contrario", enfatizó Flores, asegurando que confía en que la Justicia y las pruebas esclarecerán la situación. El texto concluye con una definición rotunda sobre su salida: “Me voy con la conciencia absolutamente tranquila”.