La administración de Donald Trump advirtió al gobierno de Andy Burnham que podría retirar su respaldo en la disputa por las islas si el Reino Unido no destina el 2% de su PBI a la OTAN. La presión generó alarma en Londres y es seguida con cautela por la diplomacia argentina.
El gobierno de Estados Unidos envió una advertencia directa al Reino Unido: su histórico respaldo a la posición británica sobre las Islas Malvinas podría verse afectado si la gestión en Londres no incrementa sustancialmente su presupuesto militar dentro de la OTAN.
Según revelaron medios británicos como The Telegraph y The Times, funcionarios del Departamento de Estado le transmitieron a Downing Street que el compromiso actual del país con la defensa colectiva es "insuficiente". Bajo el mensaje de que "el apoyo estadounidense no es automático", la administración de Donald Trump exige que el Reino Unido alcance y sostenga el umbral del 2% de su Producto Bruto Interno (PBI) destinado a defensa, una meta que los británicos han cumplido de forma fluctuante en los últimos años.
La exigencia se enmarca en una revisión más amplia de los compromisos de la alianza atlántica impulsada desde la Casa Blanca. Washington presiona a los aliados europeos para que asuman la mayor parte del financiamiento de la OTAN y fortalezcan la estrategia de disuasión frente a Rusia. Advertencias similares ya fueron dirigidas a países como Alemania, España y Canadá.
En el Reino Unido, la noticia sorprendió al gobierno en medio de un debate interno sobre el presupuesto y generó un fuerte impacto diplomático. Funcionarios británicos admitieron que el aviso "no puede ser ignorado" y, según analistas locales, existe el temor de que Trump utilice la sensible cuestión de Malvinas como herramienta de presión para obtener ventajas en acuerdos comerciales, de cooperación tecnológica y de seguridad bilateral.
Si bien Estados Unidos nunca reconoció formalmente la soberanía británica sobre las islas y mantiene una política de "neutralidad activa", desde la guerra de 1982 ha sostenido una línea de apoyo diplomático y militar hacia Gran Bretaña que ahora queda bajo escrutinio.
En la Argentina, la noticia fue recibida con moderación. Fuentes diplomáticas señalaron que una modificación en la postura de Washington podría abrir una ventana de oportunidad para Buenos Aires. Sin embargo, advirtieron que todavía no hay un cambio oficial de política y que la advertencia debe interpretarse, por el momento, estrictamente como una táctica de presión sobre el financiamiento de la OTAN.