El presidente de la Fundación por la Cultura repasó los principales desafíos del área: el manejo de más de 20 espacios municipales, el crecimiento de la próxima edición de la Feria del Libro Juan Filloy y los preparativos para el Otoño Polifónico.
En un contexto económico complejo, la gestión cultural de Río Cuarto busca consolidarse a través de la integración comunitaria, la coproducción privada y el fortalecimiento de sus eventos bandera. Así lo expresó Garavaglia, durante una entrevista brindada al programa En Primera Persona.
Para el funcionario municipal, la cultura en la ciudad trasciende el escenario tradicional. "La manera en que nos expresamos en todas las áreas de la convivencia comunitaria es cultura. En ese sentido, la Fundación tiene como rol fundamental gestionar lo que la comunidad decide expresar", definió.
Actualmente, la entidad coordina 23 espacios culturales y públicos distribuidos en todo el mapa riocuartense, entre los que se destacan: el Andino y los museos históricos, el Teatro Municipal y el Centro Cultural Trapalanda, parques y sectores recreativos del norte y sur de la ciudad.
Durante la charla, el funcionario adelantó detalles de la 22° Feria del Libro Juan Filloy que llevará a cabo desde el 6 de octubre en el ex Palacio de Justicia y la arteria de calle Alvear. Esta edición duplicará la cantidad de expositores respecto al año pasado, sumará a Chile como país invitado (con presencia de la ciudad de Chillán) y reeditara el bono cultural para dinamizar las ventas de librerías y editoriales.
En cuanto al Otoño Polifónico, con fecha de cierre fijada para el domingo 21 de marzo, el festival trabaja en una grilla plural evaluada por equipos técnicos. Entre los nombres confirmados se destaca Juan Fuentes, mientras se gestiona la llegada de referentes como Sandra Mihanovich.
Garavaglia se refirió a la logística en recintos de alta convocatoria como el Anfiteatro Municipal, sede de la tradicional Peña del Anfi y diversos actos populares.
Señaló que la clave de la gestión actual pasa por generar acuerdos de coproducción con el sector privado e instituciones, un esquema que permite mitigar riesgos climáticos, optimizar los recursos públicos y garantizar un pago justo a las producciones y artistas locales.