Fernando Schiaffino repasó los orígenes y la tradición de la pizzería que inició su abuelo en la década de 1950 en Río Cuarto, destacando la elaboración a mano de su masa, los secretos de su receta original y su impacto emocional en la comunidad.
La historia de la gastronomía de Río Cuarto no se puede contar sin mencionar a la familia Schiaffino. En una reciente entrevista en el programa "En Primera Persona", Fernando Schiaffino hizo un recorrido emotivo y detallado por los orígenes del emprendimiento que inició su abuelo Ángel, pionero y referente indiscutido de la pizza en la ciudad.
La historia comenzó en la década de 1950. Ángel Schiaffino, inmigrante del sur de Italia que había llegado a la Argentina en los años 20, se radicó en Río Cuarto tras un paso previo por Buenos Aires. Sus inicios en el rubro no estuvieron exentos de sacrificios: trabajó como mozo en el recordado Bar Splendid antes de lanzarse a la venta de pizza al paso desde una ventana en el edificio Iristueta y en la zona del Comando.
Entre anécdotas de la época, Fernando recordó que el primer espacio ni siquiera tenía puerta de ingreso, por lo que su abuela debía trepar por la ventana para entrar a trabajar, hasta que un vecino les facilitó una apertura. Hacia finales de los 60, la familia logró adquirir su local propio en calle Constitución 862, para luego expandirse con una icónica sucursal en el Bulevar Roca.
Al abordar el proceso de elaboración, Fernando enfatizó el compromiso de la familia con la calidad tradicional. A diferencia de la industria moderna que emplea maquinarias, en su pizzería la masa se sigue elaborando 100% a mano. "La masa que hacemos lleva entre un 75% y un 80% de agua. Es todo un arte amasarla a mano y requiere horas de leudado", explicó.
Conservan la fórmula original con las proporciones exactas ideadas por su abuelo, una receta que mantienen "bajo siete llaves".
El único ajuste técnico con el paso de las décadas fue el cambio del queso cuartirolo por la mozzarella, impulsado por el auge del delivery y los cadetes, ya que el queso cremoso no resistía el traslado.
Definido como un purista de la pizza tradicional —admitió con humor que su abuelo no entendería la inclusión del ananá—, Fernando destacó el valor emocional que la marca conserva en la memoria colectiva riocuartense.
Actualmente instalados en el sector oeste, frente a la parroquia de Fátima, Schiaffino concluyó emocionado: "Mucha gente mayor ha llorado al recordar las épocas del paseo, la porción al paso de mi abuelo y las salidas al cine. Es un orgullo continuar con este apellido y este oficio que me preparó para la vida".