El economista Gustavo Busso analizó, en DE UNA, las cifras del Banco Central. Confirmó que la morosidad se duplicó en el último año y advirtió que millones de familias sacaron créditos para sobrevivir frente a la caída del salario y la suba de tarifas.
El economista Gustavo Busso trazó una radiografía sobre la morosidad en el país. Durante una entrevista con el programa DE UNA, explicó que el fuerte endeudamiento familiar responde a las políticas económicas de la actual gestión.
Un informe reciente del Banco Central reveló números alarmantes sobre la situación. El documento detalló que 3,6 millones de personas registran más de un año de atraso en el pago de sus deudas. La cifra se duplicó en apenas doce meses.
El especialista agregó un dato que amplía el panorama nacional. Si se suman los deudores con atrasos de tres meses o más, el número total asciende a 5,8 millones de personas. La mayoría contrajo obligaciones para cubrir gastos básicos.
Las causas de la morosidad familiar
Busso indicó que la situación se agravó en los últimos meses. Explicó que el gobierno nacional decidió aumentar las tasas de interés y frenar las paritarias salariales del sector público y privado.
El gasto fijo en servicios públicos impactó fuertemente en los hogares. "Recordemos que el costo de vivir para pagar electricidad y gas era cerca del 5% del ingreso y ahora es del 15%", precisó el entrevistado a las emisoras del grupo Apolo.
La caída del ingreso disponible empujó a la ciudadanía a buscar financiamiento. Las familias empezaron a abonar el pago mínimo de las tarjetas de crédito. Esto llevó el endeudamiento a un récord histórico de los últimos 20 años.
Tasas de interés y sectores perjudicados
El economista contrastó los rendimientos del sistema financiero. Detalló que un plazo fijo rinde cerca de un 25%, pero un préstamo personal cuesta por encima del 80% para cualquier solicitante.
El costo financiero es mayor para los sectores más vulnerables de la sociedad. Busso afirmó que financiarse con tarjetas supera el 100% de interés y en algunas entidades de crédito llega a cobrar más del 200%.
Esta dinámica económica castiga severamente a la producción local. El especialista sostuvo que la industria, la construcción, el comercio y las pequeñas y medianas empresas enfrentan serias dificultades por la fuerte caída del consumo.
En contraste, el profesional identificó a los grandes ganadores del modelo económico. Aseguró que las políticas actuales benefician casi exclusivamente a los sectores mineros, financieros y energéticos concentrados.
El impacto en la juventud y las provincias
La población juvenil sufre con mayor fuerza este complejo escenario. Ante la dificultad para acceder a créditos bancarios tradicionales, los jóvenes recurren a las billeteras virtuales, que presentan condiciones más permisivas y rápidas.
Busso vinculó esta tendencia directa con la precarización laboral. Señaló que el crédito empezó a reemplazar parcialmente al salario ante las políticas de desregulación que implementó el gobierno nacional en el ámbito productivo.
El territorio también marca enormes diferencias en el nivel de endeudamiento. Las provincias con menores ingresos registran mayor necesidad de financiación, lo que incrementa su vulnerabilidad económica y su dependencia.
Para hacer frente a esta realidad, las familias modifican sus estrategias de supervivencia. El especialista concluyó que muchas personas aceptan trabajos más precarios o deciden vender sus activos para intentar cancelar las deudas acumuladas.