Alrededor de 70 familias se quedaron sin empleo luego de que la planta confirmara el cese de sus actividades por falta de maní. La delegada de UATRE Río Cuarto, Marcela Rodríguez, advirtió sobre el duro impacto económico y social que esta paralización genera en la localidad.
Marcela Rodríguez
La empresa Manisur, ubicada en la localidad de Santa Eufemia, ratificó que no cuenta con materia prima y que suspenderá sus actividades hasta el año que viene. La decisión dejó a unos 70 trabajadores sin su fuente de ingresos, lo que provoca un grave impacto para la economía local, dado que la planta es el principal motor laboral de la población.
En diálogo con LV16 Radio Río Cuarto, la delegada de UATRE Río Cuarto, Marcela Rodríguez, explicó que la parálisis obedece a que el principal accionista de la firma dejó de entregar la mercadería. La expectativa de que nuevos productores acercaran maní para ser procesado no prosperó. "Se confirmó el cese de la actividad por este año con el compromiso de retomarlo el año próximo", precisó la dirigente sindical.
Promesas incumplidas y retiro del socio mayoritario
El origen del conflicto radica en el sorpresivo alejamiento de un socio fundamental. Según detalló Rodríguez, un empresario de la vecina localidad de Alejandro Roca había adquirido la mayor parte de las acciones de la planta el año pasado. Este inversor, que venía experimentando un notable crecimiento económico mediante la compra de tierras y acciones, había conformado recientemente una empresa agroexportadora de la cual poseía el 80% del paquete accionario.
El plan inicial establecía que toda la producción de esta nueva firma sería procesada en las instalaciones de Manisur. "Estaban todos muy contentos con la llegada de este accionista, visitó las plantas, generó la esperanza", relató la delegada. Con la expectativa de una campaña histórica, la planta manisera incluso realizó importantes mejoras operativas y estéticas, renovando su frente y su logotipo.
El impacto en 70 familias
La temporada de procesamiento de maní es una actividad que suele demandar entre ocho y nueve meses de labor, iniciando generalmente entre abril y mayo. Los salarios obtenidos durante esta etapa son el sustento que le permite a las familias trabajadoras mantenerse a lo largo de todo el año.
Sin embargo, tras un inicio de campaña que ya venía demorado, la empresa comunicó el cierre de sus puertas cuando apenas había transcurrido un mes de trabajo. Incluso, algunos de los operarios ni siquiera habían llegado a ser convocados para iniciar sus tareas.
Este abrupto corte afecta a trabajadores que cuentan con 15, 20 y hasta 30 años de antigüedad en la planta. "Estas familias, alrededor de setenta, han hecho de este su trabajo de toda la vida", enfatizó Rodríguez. La situación es alarmante para una localidad pequeña como Santa Eufemia, ya que los empleados habían contraído deudas previendo una temporada próspera.
Hoy, los operarios se encuentran en la incertidumbre, sin medios para costear los estudios universitarios de sus hijos o cubrir sus necesidades básicas. "No tienen hoy cómo hacer frente a su situación, cómo llevar el pan a la mesa", concluyó la representante sindical.