En el programa "Están todos invitados", se rindió homenaje a una de las instituciones educativas más queridas, tradicionales y prestigiosas del sur de Córdoba: el Instituto Pablo A. Pizzurno de Sampacho, ubicado a unos 45 kilómetros de Río Cuarto
Con más de 70 años de trayectoria formando generaciones en la región, la institución cuenta hoy con una matrícula que supera los 400 alumnos. El colegio se destaca por ofrecer una sólida propuesta académica con dos orientaciones claves para el desarrollo socioproductivo regional: Economía y Administración, y el título de Técnico en Producción Agropecuaria.
La ingeniera agrónoma y docente del área de producción agropecuaria del establecimiento, Natalia Bancini, describió con orgullo las instalaciones con las que los estudiantes toman contacto diariamente para forjar su perfil profesional.
"Hablar de Pizzurno es hablar de una institución que forma parte de la historia y de la identidad de Sampacho. Contamos con una granja experimental, un tambo modelo y un espacio fundamental que es nuestra sala de industria", remarcó Bancini.
En dicha sala de industria se vive el verdadero concepto del "valor agregado", ya que los estudiantes transforman de manera directa la materia prima del campo en alimentos listos para el consumo. "Allí los alumnos elaboran artesanalmente dulce de leche, mermeladas, quesos, yogures y otros productos, aprendiendo el proceso real completo desde la producción en el campo hasta llegar a la comercialización", detalló la docente.
Asimismo, Bancini recordó que toda esta labor anual se ve reflejada de cara a la comunidad cada mes de noviembre, cuando se lleva a cabo el masivo "Festival del Día de la Tradición y el Valor Agregado", un evento que reúne a docentes, alumnos, exalumnos, cooperadoras y vecinos de toda la zona.
La entrevista también contó con el valioso testimonio de los propios estudiantes de séptimo año, quienes explicaron la tracción e impacto que tienen las jornadas técnicas y dinámicas que ellos mismos ayudan a organizar y coordinar.
"Nosotros solemos decir una frase que nos identifica mucho: 'En el Pizzurno hacemos campo'. Y cuando decimos eso, hablamos de aprender de una manera diferente. No vemos el campo solamente en un pizarrón o en un libro, lo vivimos todos los días", manifestaron los jóvenes alumnos.
Los estudiantes colaboran activamente en la realización de observaciones técnicas, mediciones, registros de datos en distintos ensayos de cultivos y capacitaciones a la par de especialistas. Destacaron que estas actividades generan un valioso beneficio bidireccional: permiten a los productores de la región actualizar sus conocimientos y compartir experiencias prácticas, mientras que a ellos los dota de herramientas indispensables para su futuro inserción laboral y profesional.