Madagascar es una isla reconocida por su extraordinaria biodiversidad con especies únicas en el mundo como el baobab. Este árbol tiene un amplio tronco que actúa como una gigantesca reserva natural de agua para sobrevivir a los largos períodos de sequía. Sus tejidos esponjosos le dan esa forma que lo convierte en uno de los símbolos culturales de África y llama la atención de fotógrafos y amantes de la naturaleza de todo el mundo. Esta imagen captada por Saleta Rosón forma parte de "Reniala, la madre del bosque", una exposición que reúne una treinta de fotografías en Espacio Argén, dentro de la programación oficial del Circuito PHE de PHotoESPAÑA 2026.
"La fotografía me permite explorar aquello que permanece oculto tras la apariencia de las cosas. Los baobabs representan para mí una memoria viva del paisaje y una forma de recordar la necesidad de mantener un vínculo respetuoso con nuestro entorno", explica Saleta Rosón.
National Geographic