El diseñador industrial riocuartense, graduado de la Universidad Nacional de Córdoba y actualmente estudiante de un máster en Madrid, fue distinguido en el Museo de Arte Moderno (MoMA) por un innovador refugio ecológico para aves desarrollado junto a un equipo internacional. El proyecto combina sustentabilidad, biodiversidad y diseño.
Un joven diseñador oriundo de Río Cuarto logró un reconocimiento internacional en uno de los espacios culturales más prestigiosos del mundo. Se trata de Augusto Strumia, quien participó de una competencia de biodiseño en Estados Unidos y obtuvo un premio tras presentar un refugio ecológico para aves en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.
“Fue un proceso bastante rápido y bastante loco”, relató Strumia al recordar cómo llegó a la instancia final del certamen. Según explicó, todo comenzó durante un trabajo grupal realizado en el máster de Diseño de Producto que cursa en Madrid. Tras ganar una competencia interna de su universidad, el equipo accedió a un concurso internacional que reunió a más de 50 grupos de distintas partes del mundo.
El proyecto premiado propone la creación de nidos artificiales para una especie de ave migratoria que viaja cada año desde el norte de África hacia la península ibérica. “Generamos el nido a través de una estructura de un biomaterial, específicamente de biocerámica, que está hecho con residuos de cáscara de huevos”, explicó.
La iniciativa surgió como respuesta a una problemática concreta: aunque estas aves están protegidas por la legislación española, muchas veces sus nidos son retirados de edificios debido a las molestias que generan. “Queríamos ver la forma de que esto tuviera un impacto menor”, señaló el diseñador.
Además del componente ambiental, el proyecto incorporó una dimensión artística y cultural inspirada en la herencia arquitectónica árabe presente en el sur de España. Esa mirada integral fue uno de los aspectos más valorados por el jurado. “Habíamos entendido muy bien esa conexión entre sociedad, naturaleza y arquitectura”, destacó.
El reconocimiento llegó en la categoría Arte, un hecho que sorprendió al propio equipo. “Es muy loco haber recibido la categoría de arte en el MoMA, por utilizar el arte no como una cuestión meramente ornamental, sino como una función simbólica y significativa”, afirmó.
Lejos de quedar como una experiencia aislada, el proyecto podría continuar desarrollándose. La empresa patrocinadora del premio brindará apoyo económico y mentorías profesionales para avanzar en su implementación. “Lo más probable es que sigamos en esto. No va a quedar aquí, sino que queremos probarlo y ver cómo funciona con los pájaros concretamente”, anticipó.
Al cierre de la entrevista, Strumia valoró la formación recibida en la universidad pública argentina y expresó su deseo de que su experiencia sirva de inspiración para otros jóvenes. “Espero que motive a más gente a animarse”, concluyó.