En el marco del reciente fallecimiento de Tati Almeida, a los 95 años de edad, el ex preso político Alberto Levi compartió profundas reflexiones sobre su figura, la historia de su militancia y el impacto de su pérdida en el contexto social y político actual.
Docente y referente indiscutible de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Almeida dejó una huella imborrable en la historia argentina. Su deceso, confirmado el pasado domingo 14 de junio, generó un fuerte eco en los organismos de derechos humanos y en quienes compartieron de cerca el camino de la memoria, la verdad y la justicia.
Durante la entrevista, el ex preso político Alberto Levi, destacó cómo la vida de Almeida estuvo marcada por una profunda transformación personal y política. Proveniente de un entorno ligado a lo que históricamente se denominó la "familia militar" y con una formación inicial de carácter antiperonista y cercana al neoliberalismo, su perspectiva cambió drásticamente a partir de la persecución a su hijo, Alejandro Martín.
Levi dijo que lamentablemente Taty Almeida no logró encontrar la identificación de su hijo y, como ella decía, poder acariciar sus huesos.
Alejandro, quien se desempeñaba como trabajador de la agencia Télam, desapareció el 17 de junio de 1975 tras ser secuestrado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) en un escenario previo a la dictadura militar, bajo un estricto estado de sitio. A partir de allí, Tati comenzó a abrazar e internalizar los ideales de su hijo, incorporándose de manera definitiva a las Madres de Plaza de Mayo en 1979.
Alberto Levi fue secuestrado durante la última dictadura, aprovechó el espacio y radicó en el recuerdo del valor de Alejandro Martín. Según relató, testimonios posteriores de compañeros de militancia que lograron regresar al país confirmaron que salvaron sus vidas gracias a que Alejandro jamás reveló nombres ni aportó información bajo las torturas sufridas durante su cautiverio.
Levi enfatizó que "la tristeza por lo que falta debe compensarse con la riqueza de los valores y principios que quedan". Asimismo, recordó el espíritu inquebrantable de la referente, quien hasta sus últimas semanas solía definir a la militancia bajo la consigna de "lucha y joda", transmitiendo que el camino de la búsqueda colectiva también alberga la felicidad