Murió este domingo a los 95 años Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, conocida históricamente como "Taty" Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo. La referente de los derechos humanos falleció tras casi 51 años de una búsqueda incansable de justicia legal por la desaparición de su hijo Alejandro, transformándose en una de las figuras más emblemáticas de la lucha contra la impunidad en Argentina.
A los 95 años de edad falleció Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, "Taty" Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo, y referente indiscutida en la exigencia de Memoria, Verdad y Justicia. Su camino en el activismo comenzó a raíz del secuestro y desaparición de su hijo Alejandro Martín el 17 de junio de 1975, un hecho que marcó un quiebre definitivo en su vida y cuyos restos jamás logró localizar.
El origen de su búsqueda y el quiebre familiar
Nacida el 28 de junio de 1930 en el seno de una familia de tradición castrense, Taty Almeida creció en un hogar ajeno a las simpatías peronistas y rodeada de integrantes de las Fuerzas Armadas (su padre fue teniente coronel, sus hermanas se casaron con miembros de la Fuerza Aérea y su hermano Carlos llegó a ser coronel del Ejército). Se recibió de maestra y contrajo matrimonio con Jorge Almeida, también de origen militar, con quien tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y María Fabiana, antes de divorciarse en 1970.
El vuelco de su realidad ocurrió a mediados de 1975, bajo el gobierno constitucional previo al golpe de Estado, cuando su hijo Alejandro —quien entonces tenía 20 años, trabajaba en Télam y el Instituto Geográfico Militar, estudiaba medicina en la UBA y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT-ERP)— salió de su casa y no regresó.
El peregrinar ante las fuerzas y su llegada a Madres
Inicialmente, debido a los lazos familiares, Almeida acudió de forma individual a reclamar ante altos mandos militares como Jorge Rafael Videla, Orlando Ramón Agosti, Leopoldo Fortunato Galtieri, Albano Harguindeguy y Ramón Camps. Incluso, admitió haber tenido expectativas con el golpe del 24 de marzo de 1976 creyendo que obtendría respuestas de los conocidos de su entorno, lo cual no sucedió.
Por temor a ser considerada una espía debido a sus antecedentes familiares, demoró un tiempo en integrarse a las Madres de Plaza de Mayo. Finalmente, tras acercarse a la sede de la calle Lavalle y ser recibida por María Adela Gard de Antokoletz, comenzó su militancia colectiva. En septiembre de 1979 formalizó la denuncia de la desaparición de su hijo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y, con el retorno de la democracia en 1983, brindó su testimonio ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep).
Legado, últimos años y despedida
Almeida, quien públicamente se definía como "parida por su hijo" al describir cómo el caso de Alejandro la sacó de la burbuja ideológica en la que vivía, se convirtió con las décadas en una promotora clave dentro del movimiento de derechos humanos, visibilizando que la represión estatal en el país había comenzado antes del golpe de 1976.
En su trayectoria reciente, desde 2024 presidía formalmente la Línea Fundadora de la organización, impulsó la mesa de organismos de derechos humanos para la masiva marcha de marzo pasado por el medio siglo del inicio de la dictadura, y coconducía el programa radial ¿Qué me contás? por la AM750. En abril pasado, recibió el doctorado honoris causa por parte de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Por expreso deseo de Taty Almeida, quien pidió ser recordada con su alegría de vivir y su carácter, sus restos serán despedidos en las instalaciones de la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (FOETRA).