El docente, investigador y autor riocuartense, repasó su trayectoria y analizó cómo sus dos grandes pasiones se retroalimentan. Con una obra que abarca desde la novela policial paródica hasta relatos sobre las vanidades del ámbito académico, Llamosas explora los rasgos culturales y las tradiciones de Córdoba sin perder de vista sus raíces en Río Cuarto.
El cruce de caminos entre las disciplinas formales y la creación artística suele dar frutos singulares. Esteban Llamosas es un claro ejemplo de ello: investigador del CONICET y profesor de Historia del Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), ha consolidado en paralelo una prolífica carrera literaria donde el rigor académico y la ficción policial se entrelazan de manera constante.
Lejos de compartimentar sus actividades, Esteban logra que la investigación alimente a la literatura y viceversa.
Este vínculo bidireccional quedó registrado desde sus inicios. Mientras realizaba su tesis doctoral sobre los libros jurídicos que se leían en la Córdoba de los siglos XVIII y XIX, el escritor pasaba largas jornadas en las bibliotecas de los conventos religiosos de la capital provincial, las cuales albergaban los mejores acervos de la época. Aquella atmósfera y los títulos descubiertos para su investigación científica sirvieron como base directa para modelar su ficción; de allí surgió, por caso, el trasfondo de su novela El rastro de Van Espen. En sentido inverso, Llamosas recurre habitualmente a la literatura en sus cátedras universitarias para entusiasmar a los alumnos, utilizando fragmentos de obras como "La revolución es un sueño eterno" de Andrés Rivera o "El Farmer" para analizar la historia argentina desde ópticas alternativas a los textos puramente jurídicos.
El microcosmos de las vanidades y el género policial
Aunque es reconocido por su saga policial integrada por cinco títulos que protagonizan el detective Laspada —a quien define como un tipo solitario que avanza a las trompadas y malvive en una oficina céntrica—, la producción más reciente de Llamosas se ha volcado al formato de cuentos.
Tras la publicación de "Gente de Gerca", el autor presentó en 2024 su último libro titulado "Nos recibirá la tierra". Se trata de una serie de veinte historias enfocadas en el microcosmos que habita cotidianamente: el entorno universitario.
"Las historias tienen que ver con las vanidades de académicos y profesores. Es un mundo muy interesante donde me incluyo; como la disputa nunca es por dinero, sino por algo más poderoso como el ego y la vanidad personal, hay mucho material para mirar con sorna e ironía", detalló sobre la publicación, a la que caracterizó como una propuesta divertida para observar con humor un espacio estructurado como el de la docencia superior.
Ese matiz irónico y paródico es también el sello de sus policiales, donde busca alivianar la violencia propia del género a través del humor. En ese proceso solitario que implica la escritura, Llamosas encuentra compañía transformando a sus afectos en personajes: "He logrado alivianar la soledad usando a todos mis amigos de la infancia, de la adolescencia y de la universidad como personajes de las novelas".
La infancia en Río Cuarto y la mirada sobre Córdoba
Hijo de Esteban y hermano mayor del dirigente político Juan Manuel, el autor creció en un hogar riocuartense donde la política y la historia eran temas de discusión y análisis cotidiano sobre la mesa familiar.
Pese a residir en la ciudad de Córdoba desde que inició sus estudios universitarios, Llamosas afirma que sus recuerdos más vívidos corresponden a su juventud en el sur provincial, evocando las siestas en bicicleta cerca de la vieja terminal de ómnibus, los partidos de fútbol en El Talar o los intercolegiales en el colegio San Buenaventura. "Conservo esas amistades hoy como uno de los tesoros más preciados de mi vida", remarcó.
Ese trasfondo e interés por el análisis histórico se traduce también en su actual línea de investigación como especialista en Historia del Derecho, enfocada en examinar cómo la provincia de Córdoba asimiló las corrientes jurídicas y políticas del país a partir de su propia matriz tradicionalista.
"Estoy mirando cómo Córdoba, con sus particularidades, a veces sus rebeldías, pero muchas veces sus sesgos conservadores, leo las grandes líneas nacionales adaptándolas a su cultura", explicó Llamosas.
Su estudio analiza específicamente la recepción local de la Constitución Nacional de 1853, donde detectó que la sociedad cordobesa de la época, en lugar de adoptar de manera directa los principios rupturistas del liberalismo y el republicanismo constitucional, realizó una lectura de corte religioso para disolver la ruptura y acomodar las novedades institucionales a las viejas tradiciones que se enseñaban en la universidad. "Córdoba siempre oscila entre sus viejos rasgos conservadores y explosiones de rebeldía que parecen la presión que sale al destapar un poquito la olla de una sociedad que es más bien reactiva a los cambios y tradicionalista", concluyó el investigador y escritor.