Tras quedar al margen del Mundial 2026 por una inoportuna lesión de rodilla, el defensor del Olympique de Marsella recibe el aliento de su primer entrenador, Luis Lucero, quien lo hizo debutar en Primera a los 14 años.
Luis Lucero
La ilusión mundialista de Leonardo Balerdi se apagó a pocos días del inicio de la Copa del Mundo 2026, debido a una dura lesión. Sin embargo, en el Club Sportivo Pueyrredón de Villa Mercedes, el dolor se transforma en orgullo y contención.
Luis Lucero, formador histórico de las divisiones inferiores del club sanluiseño, dialogó con Daniel Gauna y Claudio Mendía en el programa "Es Un Montón", donde compartió cómo acompaña al futbolista en este difícil momento profesional.
El entrenador y el futbolista compartieron casi una década de aprendizaje diario. "Lo tuve desde antes de los 5. Tuve la fortuna de hacerlo debutar en Primera División con 14 años, y después llegó lo que llegó. Hoy seguro la está pasando de forma complicada, pero son cosas que pasan sin dudas en el fútbol profesional. Simplemente lo acompaño en este momento", relató Lucero.
El formador recordó con precisión los inicios de Balerdi, describiéndolo como un jugador "todoterreno" que utilizaba la camiseta número 10 y jugaba con total libertad. En aquellos años, una charla con el padre del defensor anticipó el destino europeo del juvenil.
"Un día llega el papá al club y me pregunta con confianza: '¿Cómo lo ve a Leo?'. Yo le digo: 'Mire, va a ser un Rummenigge'. Como el alemán, le digo. 'Porque es rubiecito, alto y con unas cualidades técnicas bárbaras, le pega muy bien. Le falta un poco de cabezazo, pero va a llegar'. Terminó jugando en el Borussia Dortmund, en las tierras de Rummenigge", recordó.
El vínculo de Balerdi con la región del sur de Córdoba también quedó marcado en su etapa formativa, antes de dar el salto a Boca Juniors. El club villamercedino solía viajar a Río Cuarto para medirse con equipos locales en el predio Pablo Aimar y en las instituciones de la ciudad.
Con más de 40 años de trayectoria dirigiendo categorías infantiles y tras fundar la escuela de fútbol "Los Porotitos", Lucero conoce de cerca las problemáticas que rodean al fútbol infantil. El entrenador señaló que el obstáculo más complejo en la etapa de iniciación no son las condiciones de los chicos, sino las expectativas desmedidas de los adultos.
"Con las criaturas uno tiene ciertas conexiones, y más allá de eso se afianza la empatía. Lo que más hay que trabajar es con los padres y con la familia", advirtió el director técnico, quien recordó un triste episodio local: "Un compañerito de Leo estuvo dos años sin jugar por un incidente provocado por los grandes. ¡Mire hasta dónde llegó la presión que una criatura de 8 o 9 años estuvo dos añitos sin jugar a la pelota!".
Más allá de las canchas y la competencia, la realidad social golpea a diario a los clubes de barrio, transformando a los entrenadores en efectores de contención comunitaria y afectiva.
"Ese es el eje principal: la contención y el respeto. Nosotros tenemos la modalidad de que cada niño que entra saluda con un beso y se despide con un beso, tanto a mí como a los demás profes. Eso acerca, genera confianza. A veces los chicos nos cuentan cosas que no hablan ni en su casa. Lamentablemente hay niños que llegan sin comer o con mucho frío, y tratamos de ayudarlos como podemos", detalló.
A pesar de la frustración que significa quedarse afuera de la máxima cita del fútbol mundial en este 2026, Lucero dejó en claro que la carrera de Balerdi está lejos de detenerse y que su rol como educador excede lo que ocurre dentro del campo de juego.
"Debemos ser agentes de salud nosotros, eso es lo primordial. Y respecto a lo de Leo, puso la rodilla en el piso, ahora a levantarse, tomar aire y seguir, porque esto continúa", concluyó el formador sanluiseño.