Tras la desprogramación del histórico sistema de armas A4AR por parte de la Fuerza Aérea Argentina, el comodoro retirado y veterano de Malvinas Héctor “Pipi” Sánchez analizó el panorama de la defensa nacional.
Sanchez I
Sanchez II
La baja del sistema de armas A4AR Fightinghawk marca el fin de una era para la aviación de caza en Argentina, particularmente para la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, en San Luis. En diálogo con Radio Río Cuarto, el Héctor “Pipi” Sánchez, veterano de la Guerra de Malvinas y piloto con vasta experiencia en este sistema, compartió su visión sobre los desafíos que enfrenta la defensa del espacio aéreo nacional y la transición hacia la era de los F-16.
“El A4AR era un avionazo. Yo lo llegué a volar, por suerte muy poquito. Te digo que es impresionante las capacidades que tenía ese avión, esa capacidad que vos estás perdiendo hoy”, rememoró Sánchez.
Para el ex comodoro, la inversión en equipamiento militar no debería competir con otras áreas sensibles de la administración pública.“Uno entra siempre en la dicotomía de: '¿Qué hago con los recursos? ¿Lo invierto en salud o lo invierto en defensa nacional?'. Eso es un error de quien conduce un Estado. Vos tenés que dar salud, educación y defensa nacional. No es uno u otro; tenés que cubrir todo el abanico de servicios de igual manera y de igual calidad”, manifestó.
Esta postura responde a una visión estratégica sobre la soberanía, especialmente considerando la extensión del territorio argentino. “El país es muy vasto, no termina en Ushuaia; hay que pensar a futuro en la Antártida y los reclamos territoriales que hay allí. Para eso tenés que tener, junto al reclamo diplomático, un respaldo y un potencial que te asegure lo que te pertenece”, explicó el veterano piloto.
Con la llegada de los nuevos cazas F-16, la Fuerza Aérea recupera una capacidad que se había perdido tras la desprogramación de los Mirage: la intercepción supersónica. “Con los Mirage, en un rango de 5 o 10 minutos, vos estabas interceptando o identificando alguna aeronave o blanco no identificado. Con la incorporación del F-16, esa capacidad la reemplazaste”, señaló Sánchez.
Sin embargo, aclaró que el F-16 no cubre la totalidad de las funciones que desempeñaba el sistema saliente. “La capacidad de ataque básica que tenías con el A-4AR, en algún momento tenés que pensar en un reemplazo además del F-16”.
Respecto al futuro de la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, cuya continuidad operativa genera incertidumbre tras el retiro de sus aviones principales, Sánchez sugirió que la base podría ser funcional para el nuevo sistema. No obstante, subrayó que la clave estará en la gestión de los recursos humanos y técnicos. “Necesitás personal técnico de mantenimiento y logístico que lo va a requerir el sistema F-16. Va a haber seguro una redistribución de recursos en apoyo a su incorporación. Cuanto antes tengamos en funcionamiento los F-16, mejor es el servicio que tenés que cumplir”, concluyó.