Luis “Freddy” Simone, presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (FACMA), advirtió sobre la crítica situación del sector: falta de crédito, tarifas deprimidas y una creciente presión de grandes empresas que lleva a muchos al límite económico.
No es noticia que los contratistas rurales pasan por una crisis. Sucede más o menos lo mismo que con la ganadería, que por años se habló de los bajos precios del sector. Pero en esta ocasión las cosas parecen complicarse cada vez más. “Si no fuera que reparo yo las máquinas no puedo seguir en la actividad”, dijo el contratista Hugo Principe de la zona de Río Cuarto. todo esto es un combo perfecto de maquinaria agrícola cada vez más inaccesible para los trabajadores del 70 % de la tierras argentinas: maquinaria con costos en dólares muy altos, combustible subiendo todas las semanas y un “inaccesible” crédito en pesos y en dólares para los laburantes de los fierros.
En diálogo con Valor Agregado Agro, el presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (FACMA), Luis “Freddy” Simone, describió un escenario más que complejo para el sector, marcado por la falta de rentabilidad, dificultades para acceder a financiamiento y una fuerte presión sobre las tarifas. “El campo no para, y nosotros tampoco. Trabajamos feriados, fines de semana, siempre. Es parte de lo que elegimos”, señaló Simone, aunque rápidamente aclaró que la realidad económica dista de ser favorable.
El dirigente explicó que los contratistas siguen “remando contra la corriente como el salmón ”, en un contexto donde los altos costos, las retenciones y los alquileres agrícolas reducen la rentabilidad de los productores, impactando directamente en las tarifas que reciben. “Cuando no hay rentabilidad con el equipo de trabajo, empezás a endeudarte con créditos que no son acordes a la actividad. Y ahí el panorama se vuelve muy feo”, dijo a Valor Agregado Agro.
Uno de los principales problemas que enfrenta el sector es el envejecimiento del parque de maquinaria. Según Simone, renovar equipos es prácticamente imposible en las condiciones actuales. “Las máquinas tienen muchos años. Reponerlas implica un endeudamiento que los números no permiten”, sostuvo. En ese sentido, apuntó directamente contra las restricciones en el acceso al crédito, especialmente en dólares.
“Es una discriminación total que no podamos acceder a créditos en dólares. Nuestra economía está dolarizada: máquinas, insumos, todo. No tiene sentido que nos dejen afuera”, afirmó.
Simone remarcó que ese es hoy uno de los principales reclamos del sector hacia el Estado: igualdad de condiciones con los productores. “El reclamo es claro: dennos las mismas herramientas que tiene un productor. Nosotros también trabajamos en una economía en dólares”, subrayó. Por otro lado, advirtió sobre la fuerte presión que ejercen grandes empresas y pools de siembra sobre las tarifas, lo que genera un “círculo vicioso” que termina perjudicando al contratista. “Juegan a ver quién paga menos. Y eso te lleva al límite. Terminás trabajando sin rentabilidad porque necesitás sostener la estructura, los empleados y la familia”, explicó.
El dirigente también señaló que esta situación genera un desgaste emocional y operativo importante.
“Trabajar sin rentabilidad genera mal humor, presión. No es justo para ningún trabajador”, expresó. Finalmente, Simone dejó una advertencia sobre el futuro del sector si no se corrigen estas condiciones. “No sé si vamos a llegar a una situación como la de los camioneros, pero hay momentos límite. Y cuando se llega ahí, algo tiene que pasar”, concluyó.