La cuarta audiencia del jury contra los fiscales que investigaron el crimen de Nora Dalmasso volvió a estar marcada por la polémica. El testimonio del empresario Miguel Rohrer no pasó desapercibido: con un tono directo y sin matices, lanzó acusaciones de alto voltaje contra la familia de la víctima y cuestionó el rumbo que tomó la causa durante años.
Antes de ingresar a la sala, Rohrer ya había anticipado el tenor de su declaración. “Marcelo Macarrón miente, Facundo Macarrón miente y la hija también miente. Son todos mentirosos”, disparó, en una frase que resonó con fuerza en el inicio de la jornada. No se quedó allí: aseguró que la familia “intentó distraer la investigación” cuando el viudo fue imputado.
Ya frente al tribunal que evalúa la actuación de los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, el empresario reforzó su postura y habló de las consecuencias personales que, según dijo, arrastra hasta hoy. “Mi participación en este caso fue enorme por la difamación. Seguimos sufriendo permanentemente”, afirmó.
Rohrer relató que, al ser mencionado como sospechoso, decidió presentarse por sus propios medios ante la Justicia. “Me sometí a un ADN, di la cara y nunca tuve una consecuencia jurídica. Pero el daño ya estaba hecho”, sostuvo. En ese sentido, insistió en que fue utilizado como “chivo expiatorio” cuando la situación judicial de Macarrón se complicó: “Fueron fabulaciones que perjudicaron a mi familia y a mí”.
Uno de los momentos más tensos de su declaración llegó cuando apuntó contra el entorno de los Macarrón. Sobre Daniel Lacasse, fue particularmente duro: “‘Lucifer’ es el vocero del clan, una usina generadora de pistas falsas”. Y agregó una acusación grave: “Me quiso extorsionar. Me prometió dinero para quedar limpio de cualquier sospecha y lo rechacé porque soy totalmente inocente”.
También hubo críticas para el abogado defensor Marcelo Brito. “Hizo papelones en tribunales, gritando mi nombre a viva voz”, recordó, visiblemente molesto.
En otro tramo, el empresario cargó directamente contra la actitud de la familia. “Es una familia enferma, obstruyó el juicio con mala voluntad”, lanzó, y enseguida reclamó: “Mi familia sigue esperando una disculpa pública ante la sociedad”.
Las palabras más sensibles llegaron al referirse al comportamiento del viudo tras el crimen. “Nunca lloró cuando asesinaron a su esposa. Empezó a llorar cuando lo imputaron”, sostuvo, poniendo en duda la reacción de Marcelo Macarrón en los primeros momentos del caso.
Rohrer también recordó el juicio en el que Macarrón fue absuelto y apuntó contra Facundo por haberlo mencionado. “Los chicos ya no son chicos. Tratar de delincuente a alguien gratuitamente debería tener consecuencias”, advirtió.
Pese a sus cuestionamientos, el empresario diferenció el accionar de la familia del de los fiscales investigados. “Si se equivocaron, no lo hicieron con mala intención. Javier Di Santo se equivocó, pero con buena voluntad”, señaló.
En el cierre de su exposición, Rohrer dejó una reflexión que buscó ampliar el foco del caso: “La pérdida no es de Macarrón, es de toda la sociedad de Río Cuarto. Nos vimos inmersos en una situación espantosa”. Y concluyó con una crítica general al proceso: “Hubo maniobras que confundieron el caso y la política influyó”.
Su testimonio forma parte de un listado de cerca de 40 testigos convocados en el jury, un proceso que intenta determinar si hubo irregularidades en la investigación de uno de los crímenes más conmocionantes de la historia reciente de la ciudad.
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