Tras más de cuarenta años de viaje, en abril de 2026, este gigante iceberg que se desprendió de la Antártida ya no existe más. El A23A fue seguido por la NASA durante décadas mediante imágenes satelitales. A comienzos de este año, como estaba en el verano del hemisferio sur, se desprendieron grandes trozos y perdió el 95 % de su tamaño original. El deshielo en medio del océano creó grandes lagos de agua de un azul intenso en su superficie. De recuerdo hoy traemos esta foto de cuando era un gigante que funcionaba como lugar de descanso para los amigables pingüinos emperador en la Antártida.
National Geographic