Científicos de la UNRC identifican 54 especies de plantas tóxicas en la provincia de Córdoba
- 09/04/2026 19:06 hs
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Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto presentó una guía detallada sobre la flora regional que representa una amenaza para el ganado y, en ciertos casos, para los seres humanos. El relevamiento destaca que especies de uso común y ornamental pueden esconder defensas letales.
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La convivencia entre la flora autóctona y la actividad agropecuaria en Córdoba esconde riesgos que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidos a simple vista. Un reciente trabajo de investigación liderado por especialistas locales ha puesto el foco en la identificación de 54 especies de plantas que crecen de manera natural en los campos y sierras de la provincia y que poseen niveles de toxicidad comprobados. El estudio no solo advierte sobre los peligros para la ganadería, sino que también revela cómo plantas que los cordobeses suelen ver como "inofensivas o bonitas" pueden resultar mortales.
Según explicó el profesor César Núñez, docente e investigador que encabezó el proyecto, el relevamiento permitió catalogar plantas que causan un impacto directo en la producción ganadera. Entre las más críticas por su letalidad y frecuencia en el territorio provincial se encuentran el romerillo (habitual en la zona serrana), el duraznillo y la margarita silvestre (también conocida como sunchillo), caracterizada por su llamativa flor amarilla.
"Estas tres especies constituyen las plantas más tóxicas desde el punto de vista de la ganadería y son las que causan mayor mortandad en los animales", señaló Núñez. Sin embargo, la lista incluye ejemplares sorprendentes como la cortadera, cuyo rebrote es tóxico, o el piquillín. Sobre este último, el especialista aclaró que mientras su fruto es comestible y buscado por aves y humanos, su corteza es altamente tóxica como mecanismo de defensa evolutivo.
El efecto de estas plantas en los animales no siempre es inmediato. Los investigadores advierten que existen cuadros de toxicidad aguda, donde el animal puede morir en un lapso de cinco a seis horas, y otros de carácter crónico. En estos últimos casos, el ganado comienza a perder peso de manera sostenida y el deceso se produce tras varios meses de ingesta.
Al ser consultado sobre el riesgo para los seres humanos, César Núñez advirtió que, aunque no es común el contacto directo por ingesta, la toxicidad puede generar trastornos graves: "Los cerdos son monogástricos igual que nosotros; puede producir toxicidad y muerte. Si nosotros por alguna casualidad llegamos a comer, también nos puede generar trastornos graves".
Una de las revelaciones más interesantes del estudio interdisciplinario donde participaron la médica veterinaria Erika Sticotti y la doctora en química Sandra Miskoski es el componente conductual en los animales. La investigación sugiere que la coexistencia entre plantas y ganado depende, en gran medida, de lo que la madre le enseña a su cría.
"Hay toda una enseñanza de una coexistencia. La madre le enseña al ternero qué plantas evitar. Los problemas suelen aparecer con los destetes precoces, donde el animal joven no llega a aprender qué debe comer y termina ingiriendo plantas tóxicas que le causan la muerte", detalló el profesor.
Para facilitar la identificación en el terreno, el equipo publicó una guía con material fotográfico detallado a través de UniRío, la editorial de la Universidad Nacional de Río Cuarto. El acceso es libre y gratuito para toda la comunidad mediante un enlace digital, permitiendo que productores y vecinos puedan comparar las especies que encuentran en sus campos con las imágenes del estudio.
A futuro, los investigadores no descartan una edición en papel para bibliotecas, aunque remarcan que la prioridad actual es la difusión electrónica para que el conocimiento llegue de manera inmediata a quienes conviven diariamente con el paisaje cordobés.