En un gesto de entrega poco común, Juan Giovannini, reconocido comerciante de Río Cuarto, inaugurará este Jueves Santo la Capilla "Inmaculada Corazón de María" y el "Cuarto Umbral" del Hogar de Cristo. Una obra financiada íntegramente con sus ahorros y la venta de su propiedad en las sierras.
Este Jueves Santo, a las 17:00 horas, el Obispo diocesano encabezará la bendición e inauguración del complejo "El Cuarto Umbral", ubicado en Lavalle 1815, destinado a brindar refugio y dignidad a personas en situación de vulnerabilidad y con problemas de adicciones.
Una historia marcada por el hambre
Con 54 años de oficio en el rubro de las baterías, Juan no olvida sus raíces: "¿Por qué hago tanto por los pobres? Porque cuando fui niño sufrí hambre. Mi padre se separó cuando yo tenía dos años y comíamos una vez al día".
Tras décadas de trabajo, decidió que el éxito económico no tenía sentido si no se compartía. Por eso, tomó una decisión radical: vendió su casa en Villa Rumipal, ese refugio de descanso que se había ganado merecidamente, para comprar un terreno y levantar una obra desde los cimientos.
El "Cuarto Umbral": un paso hacia la autonomía
La obra no es solo una capilla. El proyecto contempla el sistema de "umbrales" del Hogar de Cristo, que acompaña a personas en recuperación. El lugar puede albergar entre 20 y 25 personas. Cuenta con dormitorios, baños, cocina equipada, heladera, lavarropas y termotanque.
En esta etapa (el cuarto umbral), los residentes ya se manejan solos, cocinan sus alimentos y mantienen el orden del hogar, preparándose para la reinserción plena.
"Yo puse la idea y el dinero, pero Jesús y María pusieron todo lo demás", afirmó Juan, quien también ha colaborado en la restauración de otras parroquias como Fátima y San José de Calasanz.
Un mensaje para la sociedad
Consultado sobre la situación actual del país, Giovannini dijo que "si hiciéramos las cosas como corresponde, en Río Cuarto no tendría que haber ni un pobre. El problema es que la gente se ocupa mucho del 'yo' y poco del 'otro'".
Actualmente, ya hay dos personas viviendo en el hogar y se espera el ingreso de una tercera la próxima semana. Mientras el mundo parece girar cada vez más rápido, en la calle Lavalle al 1800, el silencio de la caridad se vuelve acción concreta, demostrando que, para algunos, el éxito se mide por cuántas manos se logran estrechar.