En el programa “Es un montón”, con Paula Stecco y Javier Lucero, Lucas Aloisio comentó que con su compañero de estudios de Ingeniería Mecánica de la Universidad Nacional local, Santiago Farina, se proponen acelerar el desarrollo del proyecto para que pueda ser utilizado en los campos.
En el corazón de la producción agrícola, la falta de conectividad y energía suele ser la principal barrera para la tecnología. Sin embargo, para Lucas Aloisio y Santiago Farina, esta limitación fue el motor de su invento: un sensor inteligente capaz de "ver" y analizar plagas en tiempo real, funcionando exclusivamente con paneles solares y ondas de radio.
El dispositivo utiliza Inteligencia Artificial local. A diferencia de los sistemas convencionales que envían datos a la nube, este equipo procesa la información en el lugar. Mediante una cámara y un modelo de red neuronal optimizado para bajo consumo, identifica la presencia de la mosca blanca comparando las capturas con un banco de imágenes pre-entrenado.
"Fabricamos un dispositivo bajo las condiciones más desfavorables posibles: sin internet y sin conexión a la red eléctrica", explicó Aloisio.
Una vez detectada la plaga, el resultado se envía al productor mediante ondas de radio, eliminando la dependencia de la señal de celular en medio del campo. El objetivo no es cubrir cada metro cuadrado, sino colocar sensores en puntos estratégicos para extrapolar la situación general del cultivo.
La implementación de este sistema tiene un doble beneficio directo:
Económico: El productor evita pérdidas masivas al detectar el foco antes de que se convierta en una plaga incontrolable.
Ambiental: Se reduce drásticamente el uso de químicos, ya que se deja de fumigar de forma preventiva o innecesaria.
Una historia de perseverancia
La eficiencia del proyecto los llevó a competir en el Red Bull Basement, donde quedaron seleccionados entre los 10 mejores de 900 proyectos presentados.
Para demostrar la efectividad de su sensor, viajaron de Río Cuarto a Buenos Aires cargando dos zapallos de 8 kilos cada uno: uno sano y uno completamente arruinado por las chinches de su propia huerta. "Fuimos con los zapallos para decir: "esto pasa si no usas nuestro producto".