El gremio UECARA advirtió sobre la situación crítica en las estaciones de Sampacho y Vicuña Mackenna. Entre retiros voluntarios no cubiertos y el avance de la automatización, los trabajadores reclaman definiciones ante el inminente cambio de empresas concesionarias en las rutas nacionales 7 y 8.
La postal se repite en distintos momentos del día en las rutas que atraviesan el sur cordobés: barreras levantadas y cabinas vacías. No se trata de una medida de fuerza, sino de la falta de personal suficiente para cubrir los turnos. La situación genera un escenario de "incertidumbre gigante" para los trabajadores del sector, quienes observan con preocupación cómo el esquema de concesiones nacionales entra en una etapa de definiciones clave sin que se aclare el futuro de las fuentes laborales ni el modelo tecnológico que se aplicará.
Gustavo Rossi, secretario general de la Unión de Empleados de la Construcción y Afines de la República Argentina (UECARA) en la provincia de Córdoba, graficó la realidad que atraviesan los corredores viales en diálogo con el programa Es un Montón por Radio Río Cuarto. Según el dirigente, las medidas del Gobierno nacional han cruzado a los empleados con un grado de desconcierto que afecta la operatoria diaria.
"En algunos tramos no se cobra, en algunos momentos del día no se cobra este peaje, pero la situación es debido a que hay menos trabajadores", explicó Rossi.
El cronograma de las nuevas licitaciones
El conflicto se enmarca en un proceso de relicitación de las rutas nacionales. En el caso de la Ruta Nacional 8, la estación de Sampacho se encuentra dentro del segundo tramo de licitación. Los plazos legales indican que la adjudicación se realizará en la primera quincena de mayo y, a los 60 días, la nueva empresa deberá hacerse cargo del servicio.
Por su parte, la Ruta Nacional 7, donde se ubica la estación de Vicuña Mackenna, ingresa en la denominada "etapa 2b". Para este sector, la adjudicación está prevista para la segunda quincena de mayo, con el mismo plazo de 60 días para el traspaso de mando al nuevo empleador.
A pesar de estos plazos administrativos, la realidad operativa muestra un achicamiento de la estructura. "Hay otros trabajadores que también se acogieron al retiro voluntario y no estarían cubriéndose esos lugares en particular", señaló el titular de UECARA. Actualmente, la plantilla en Sampacho cuenta con 47 trabajadores, mientras que en Vicuña Mackenna se desempeñan 36 personas.
La encrucijada de la tecnología y la reconversión
Uno de los puntos que más inquieta al sector es la falta de información sobre el sistema de cobro que vendrá. El gremio sostiene que la empresa ha cerrado el diálogo y no hay precisiones sobre si se implementará el sistema free flow (paso fluido sin cabinas) o el uso de tótems.
"Si no sabemos cuál es el destino específico que el Estado le va a dar en materia de cobro, mal podemos capacitar", sentenció Rossi. Desde el sindicato impulsan una reconversión del rol del trabajador de peaje, proponiendo que las estaciones dejen de ser meros puntos de cobro para transformarse en centros de servicios al usuario.
La propuesta gremial incluye:
Seguridad vial: Capacitación para intervenir en accidentes, balizamiento y primera asistencia.
Atención de emergencias: Personal con conocimiento para contener a los accidentados telefónicamente y coordinar con ambulancias y bomberos.
Asistencia turística: Información sobre hoteles y gastronomía local, aprovechando el perfil receptivo de Córdoba.
El factor de la informalidad: ¿Por qué el cobro manual resiste?
Al analizar la situación en Caminos de las Sierras, Rossi llevó tranquilidad respecto a la estabilidad laboral, asegurando que los puestos están garantizados incluso ante una automatización total. Sin embargo, planteó una lectura particular sobre la idiosincrasia económica argentina que obligaría a mantener la presencia humana.
"La automatización de la totalidad del sistema es algo que no va a ocurrir en Argentina por la informalidad económica en que vivimos. Los chicos nos cuentan que, por lo general, los autos de alta gama o las camionetas 4x4 pagan en efectivo y no quieren adherirse al sistema de pago que les facilite el tránsito porque no quieren dar a conocer sus datos ante la AFIP", reveló el dirigente.
Según la visión del gremio, esta resistencia de los usuarios a "blanquear" sus movimientos económicos permitirá que, al menos, uno o dos peajistas coexistan en las estaciones, brindando una continuidad laboral especialmente a los trabajadores de mayor edad que encuentran más dificultades en los procesos de capacitación tecnológica.
Ante este panorama de dudas, el sindicato ya solicitó una audiencia en la Secretaría de Trabajo de la Provincia de Córdoba. El objetivo es que la empresa clarifique la situación actual de los trabajadores y defina el rumbo que tomarán los peajes en el sur provincial una vez que se concreten los cambios de firma.