Especialistas advierten que una escalada hasta los 120 dólares por barril de petróleo podría afectar gravemente a las principales potencias industriales, mientras crece la tensión en Medio Oriente tras ataques a petroleros.
El aumento del precio del petróleo por encima de los 100 dólares genera preocupación en la economía global y podría tener consecuencias severas para los países industrializados si la tendencia continúa en alza.
El especialista en relaciones internacionales Pablo Whebe advirtió que una suba mayor tendría un fuerte impacto sobre las principales economías del mundo. “El barril si llega a 120 dólares afectaría terriblemente la economía de los países industriales, incluido China, Japón y la India”, aseguró.
Según explicó, incluso antes de alcanzar ese nivel ya comienzan a sentirse los efectos en distintos sectores. “Ya con el barril a 100 dólares estamos viendo que las empresas de aeronáutica han tenido que poner un plus en sus pasajes”, señaló, y agregó que algunas compañías aéreas internacionales aplicaron recargos que “han llegado hasta casi 200 dólares por el aumento del precio del jet fuel”.
La situación se da en medio de una creciente tensión en Medio Oriente. En las últimas horas, Irán atacó y prendió fuego a dos petroleros en aguas iraquíes, lo que elevó la presión sobre las instalaciones petroleras y las rutas de transporte energético de la región.
Whebe explicó que las amenazas no se limitan al Golfo Pérsico. “Hoy por hoy Irán no solamente amenaza con el ataque a petroleros en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, sino que ayer advirtió que podría utilizar a las milicias de los Houthi en Yemen para cerrar también el estrecho de Bab al Mandeb”, indicó.
El analista recordó además que desde la República Islámica ya se había advertido sobre el impacto que podría tener el conflicto en el mercado energético mundial. “Dijeron los ayatolá que iban a hacer que el petróleo pudiera llegar hasta 200 dólares el barril”, señaló.
En ese contexto, el especialista remarcó que una escalada en el precio del crudo podría convertirse en un factor de inestabilidad para la economía internacional, especialmente para las naciones más dependientes de la energía importada.