Referentes sindicales y legisladores nacionales encabezaron una fuerte movilización en la capital provincial. Denuncian un "toma y daca" entre los gobernadores y la Casa Rosada y advierten sobre la desarticulación de los derechos de los trabajadores mediante la nueva normativa.
Las calles de Córdoba volvieron a ser el termómetro de la tensión política y social que atraviesa el país. En un clima de agitación, diferentes vertientes del arco sindical y político se unieron con un objetivo común: frenar el avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y enviarle un mensaje directo al Centro Cívico. La movilización, que reunió a las tres centrales obreras (CGT y las dos CTA), funcionó como una advertencia para los mandatarios provinciales que negocian la gobernabilidad con la Nación.
La diputada nacional Gabriela Estévez fue una de las voces cantantes en la jornada, dejando en claro su postura desde el vamos: "Vengo a acompañar la lucha de los trabajadores y a comprometerme a que de ninguna manera voy a votar esta reforma". Para la legisladora, la discusión sobre las nuevas formas de trabajo es válida, pero "jamás en retroceso, siempre en avanzada".
Estévez puso el foco en lo que considera el corazón de la iniciativa oficialista: la debilidad del empleado frente al empleador. "Buscan la desarticulación absoluta de la representación gremial. Intentan que los trabajadores tengan que negociar de manera individual con la patronal, generando una relación absolutamente asimétrica de poder", explicó.
Al ser consultada sobre la postura que adoptarán los diputados del oficialismo cordobés, la referente peronista les tiró la pelota a su cancha: "Es una pregunta para hacérselo a ellos. Pero si dicen expresar al peronismo, ningún diputado puede votar en contra de las leyes que el peronismo logró instituir para darle derechos a los trabajadores".
La movilización también sirvió para mostrar los dientes de un sindicalismo que se planta como oposición dura. Federico Giuliani, dirigente gremial, destacó la importancia de la unidad en la acción y caracterizó a la provincia como un escenario de disputas claves.
"Córdoba es donde Milei tiene un núcleo muy duro de votantes, pero también donde hay un germen de rebeldía muy importante", analizó Giuliani, apoyándose en datos de la Universidad Nacional de Córdoba que registraron "más de 900 conflictos sindicales, ambientales y sociales entre julio del 2024 y diciembre del 2025".
El dirigente no anduvo con vueltas a la hora de marcar la estrategia: "Con este gobierno no se calla, se lo confronta; el lugar es con la huelga y la movilización". Además, envió un mensaje directo al gobernador Martín Llaryora y a su par de Santa Fe, Maximiliano Pullaro: "Les exigimos que no voten en contra de una ley que va contra los derechos laborales y de negociación colectiva".
Giuliani también lanzó una crítica velada hacia ciertos sectores de la conducción cegetista al valorar la conformación de un bloque combativo: "Es un mensaje a la conducción de la CGT, que ayer vino a querer reunirse con el gobernador en vez de estar presente hoy en la movilización".
La jornada tambien contó con la presencia de Hugo Yasky, quien nacionalizó el reclamo y apuntó contra la lógica de negociación entre las provincias y el Ejecutivo nacional. El dirigente anticipó que la protesta se replicará en Rosario y Santa Fe para interpelar a los gobernadores que "supuestamente dialogan con el gobierno".
"Lo están haciendo en un toma y daca, porque no se discuten ni los derechos ni la nueva configuración legal, sino que están discutiendo directamente la coparticipación federal y los recursos", disparó Yasky, visiblemente molesto con la situación.
El sindicalista fue tajante con el gobernador cordobés, recordando sus orígenes políticos. "A esos gobernadores como Llaryora, que llegaron a donde están con el apoyo del movimiento obrero, que cantaban la marcha y usaron a los sindicatos para fiscalizar, les decimos que están traicionando", sentenció. Y agregó: "No solamente a los trabajadores, están traicionando la historia del movimiento nacional peronista".
El cierre de la jornada dejó flotando la idea de un plan de lucha escalonado. Giuliani planteó la necesidad de construir un "paro general el día que se trate la reforma en el Congreso", trazando un paralelismo con la reforma previsional de 2017 durante el macrismo: "Macri decía que se quedaba 20 años y la resistencia popular hizo que quedara a cuatro. No hay que subestimar al pueblo".