En el marco del espacio "
Están Todos Invitados", conducido por
Natalia Reineri en el programa La Vuelta del Perro, se dio a conocer la conmovedora historia de
Cristina Evangelista, una docente jubilada cuya vocación trasciende las aulas y los tiempos administrativos. Conocida afectuosamente como "Tata", esta educadora nacida en Río Cuarto ha dedicado su vida a los sectores más vulnerables y hoy continúa su labor desde la gestión pública y la literatura.
Una vocación nacida en la frontera
Cristina realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Cristo Rey de Río Cuarto. Al egresar, una crisis vocacional la llevó a emprender un viaje hacia la frontera norte, entre Bolivia, Paraguay y Argentina. Fue allí, inmersa en ese paisaje y realidad social, donde descubrió que su destino era la docencia.
A pesar de la reticencia inicial de su madre, quien temía por su futuro económico, Cristina siguió el legado espiritual de su abuela, una narradora nata que siempre soñó con ser maestra. "Podría haber estudiado cualquier carrera, pero nada me hubiera hecho tan feliz como la docencia", afirmó Evangelista durante la entrevista.
Desde sus inicios, tuvo claro que su lugar no estaba en las escuelas céntricas, sino en los márgenes. Trabajó en el Hogar Escuela de Villa Mercedes y, tras el cierre del internado, fue reubicada en la zona rural, específicamente en el paraje Estación Río Quinto, en la Escuela Granadero Basilio Bustos. Allí ejerció durante 20 años en un plurigrado, educando simultáneamente a niños desde sala de cuatro hasta sexto grado.
Educar es aprender
Evangelista sostiene firmemente la premisa de Paulo Freire: "los que enseñan aprenden y los que aprenden enseñan". Su paso por la ruralidad no solo formó a sus alumnos, sino que la transformó a ella. Además, fue pionera en la inclusión educativa, integrando a niños con discapacidad en el aula rural mucho antes de que las normativas lo exigieran formalmente, brindando contención a familias trabajadoras del campo.
El cartel que venció a la pandemia
Su jubilación llegó en 2020, coincidiendo con el aislamiento por la pandemia de COVID-19. Preocupada por los niños que no encontraban contención pedagógica en sus hogares, Cristina tomó una decisión radical: sacó un pizarrón a la vereda de su casa con la leyenda: "Se enseña a leer y escribir gratis".
Lo que comenzó como una asistencia vecinal se convirtió en un proyecto mayor que hoy la encuentra enseñando a leer y escribir a niños y adultos con discapacidad fuera del contexto escolar formal. Actualmente, esta iniciativa ha decantado en su rol como responsable del Plan de Alfabetización de la Municipalidad de Villa Mercedes, demostrando que la gestión pública se enriquece con la experiencia de campo.
Escritora y "Maestra de la Vida"
La trayectoria de la "Tata" también se refleja en su faceta literaria. Ha publicado cuatro libros, entre ellos Lechuza Libre (relatos rurales) y Marga la tributa, y se prepara para lanzar un quinto título inspirado en la fauna del Río Quinto.
Su labor ha sido reconocida con distinciones de alto valor simbólico, como el premio "Maestra de la Vida" otorgado por CETERA en 2010 tras la postulación de sus propios compañeros, y el reconocimiento como "Educadora Popular" por la Universidad Nacional de las Artes.
Cristina Evangelista representa la esencia de la docencia que no se agota con el retiro, confirmando que la educación es, ante todo, un acto de entrega y compromiso social.
ESTÁN TODOS INVITADOS
NATALIA REINERI
LA VUELTA DEL PERRO