En el marco de la entrega de certificados de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) en Río Cuarto, el ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, valoró el espíritu emprendedor y la resiliencia de una familia rural de la zona de San Ambrosio (Bernardi) que logró reponerse tras haber perdido todo a causa de un tornado.
Busso relató que la visita al establecimiento de la familia Bernardi, surgió a partir de un recorrido por el camino rural de San Ambrosio, donde fue invitado a conocer el proyecto productivo de una familia que atravesó una situación extrema. “Había una familia que había pasado por una adversidad muy grande. Un tornado les había llevado todo lo que habían proyectado y quedaron en una situación de muchas dificultades”, explicó el ministro.
Según detalló, el acompañamiento del Estado provincial fue clave en el proceso de recuperación, a través de herramientas financieras del Banco de Córdoba. Sin embargo, destacó especialmente la actitud de los productores. “Me asombró ver cómo, con no más de 30 hectáreas, pudieron armar un proyecto productivo que genera valor agregado y hace sostenible la posibilidad de progreso para toda la familia”, dijo Busso a Valor Agregado Agro.
“Las dificultades también pueden ser oportunidades”
El funcionario remarcó que la experiencia refleja el ADN productivo que caracteriza a Córdoba. “Esto demuestra que, a veces, las dificultades también son oportunidades. Esta gente tomó la adversidad como un punto de partida, con una tremenda impronta productiva de seguir generando cosas”, señaló. En ese sentido, subrayó el rol de las nuevas generaciones en el campo. “Son chicos jóvenes que tomaron la posta de los viejos y le pusieron todas las ganas, la fuerza y el valor que se necesita para sostener un proyecto productivo”, afirmó.
El rol del Estado y el trabajo conjunto
Consultado sobre el agradecimiento público que el propio productor hizo al Gobierno provincial por el crédito recibido, Busso fue contundente:
“Nosotros cumplimos la obligación que tenemos. Para eso somos servidores públicos. No necesito aplausos fáciles, sí necesito saber que lo que hacemos está bien y que sirve”.
Además, resaltó el clima de diálogo con el sector agropecuario, incluso con quienes piensan distinto. “Hoy me llevo el afecto de mucha gente que a lo mejor no piensa como yo, pero eso no es un obstáculo para trabajar juntos por el bien de los productores y la producción. Ese es un cambio cultural muy fuerte que se ha dado en Córdoba”, sostuvo.
El camino de San Ambrosio, una obra estratégica
Cuando destacamos en el titular “el camino de la educación y la producción”, se debe a que la provincia encaró la realización de una obra clave: “el Camino a San Ambrosio”. El mismo, une la Ruta Nacional 8 con la Escuela Salesiana Ambrosio Olmos, que en la misma se albergan a estudiantes secundarios orientados en agricultura, además de 5 mil hectáreas productivas, y una infinidad de productores agropecuarios que aun residen en los campos linderos a la legendaria casa de estudios.
Por último, el ministro se refirió al avance del camino rural de San Ambrosio, una obra largamente esperada por la comunidad educativa y productiva de la zona. “Es una obra grande, estratégica y muy esperada. No solo para los productores, sino también para un colegio histórico y simbólico que forma recursos humanos para el sector agropecuario”, explicó.
Busso destacó que la inversión se realiza a través del Fondo de Desarrollo Agropecuario y remarcó la importancia del compromiso colectivo. “El Estado se construye con el esfuerzo de todos los cordobeses que pagan impuestos. El 98% de esos recursos vuelve al fondo para hacer obras de infraestructura y fortalecer al sector”, concluyó.