Miguel Leone analizó el fenómeno del envejecimiento poblacional en la región. Con una expectativa de vida que roza los 85 años, remarcó la necesidad de integrar a los adultos mayores y advirtió que la jubilación en el país es hoy "sinónimo de precariedad".
Los números hablan por sí solos y marcan una tendencia que ya no se puede mirar de reojo. La pirámide poblacional está cambiando y el sur de Córdoba no es la excepción. En un contexto donde vivir más años es una realidad, surge la pregunta del millón: ¿Cómo vivimos esos años extra? El debate sobre la calidad de vida de nuestros mayores se vuelve urgente en una sociedad donde la longevidad avanza más rápido que las soluciones estatales.
Sobre este escenario se pronunció Miguel Leone, sacerdote de la Basílica de la Consolata de Sampacho y especialista en tercera edad, quien analizó la realidad de Río Cuarto y la región. Lejos de ser solo números fríos, las estadísticas muestran un cambio de paradigma que exige acción.
De la tercera a la "cuarta edad"
"Los datos estadísticos no son para que la población se alarme, ni para que los gobiernos se queden inmóviles", arrancó explicando Leone. La foto actual muestra que la expectativa de vida en Argentina llega aproximadamente a los 85 años. La diferencia es abismal si se mira el espejo retrovisor: hace 20 años era de 60, y a principios del siglo XX apenas rozaba los 40.
Este estiramiento de la vida ha dado lugar a un nuevo concepto que es el de la "cuarta edad", referida a quienes superan los 80 años.
Según el especialista, el desafío no es sólo prolongar la existencia, sino llenarla de sentido. "Hay que pensar qué estamos haciendo, no sólo para que la persona prolongue su vida, sino qué calidad de vida tiene a lo largo de los años", reflexionó.
En Río Cuarto, el dato es elocuente: "8 de cada 10 riocuartenses tienen entre 20 y 55 años". Esta franja activa plantea la necesidad de planificar a futuro, ya que la tendencia al envejecimiento se mantendrá debido a cambios culturales, como la priorización del estudio o el desarrollo personal por sobre la tenencia de hijos.
Jubilación: "Sinónimo de precariedad"
Sin embargo, la longevidad en Argentina tiene una cara amarga. Al ser consultado sobre el rol del Estado, Leone no anduvo con vueltas y puso el dedo en la llaga: la situación económica de los pasivos.
"La jubilación digna es la principal política pública que un Estado debería tener", afirmó, para luego lamentar que en nuestro país esa palabra está "casi devaluada". Con un tono preocupado pero firme, describió una realidad que golpea a muchos cordobeses: "Hablar de jubilación es sinónimo de precariedad. Las personas pasan a un estado en el cual realmente tienen casi que mendigar para poder comprar medicamentos".
El especialista advirtió sobre una "vejez invisible", aquella que no llega a los centros recreativos porque no puede salir de su casa o porque no tiene para comer. "En los centros de jubilados ha aumentado muchísimo la población envejecida que se acerca a buscar comida", señaló, marcando una brecha dolorosa dentro del mismo sector etario.
El derecho al ocio y la "Generación Silver"
No todo pasa por la farmacia y el consultorio. Leone insistió en cambiar el chip y dejar de pensar a los mayores solo en términos sanitarios. "Es tiempo de dedicarse a otras cosas o a trabajar la vida desde otro lugar", sostuvo, defendiendo el derecho al ocio y la recreación.
El gerontólogo destacó la importancia de espacios como el PEAM o el Illia en Río Cuarto, que permiten que el día a día tenga otra calidad. "No solamente de mi casa al hospital, sino también de mi casa a talleres", graficó. Para que la llamada "Generación de Plata" no sea sólo un eslogan bonito, es necesario un equilibrio que contemple tanto la salud como el disfrute.
El modelo alemán y la deuda joven
Para cerrar, Leone planteó una solución que requiere un cambio cultural profundo: el vínculo intergeneracional. Citó el ejemplo de Alemania y sus "casas intergeneracionales", donde jóvenes y ancianos conviven y aprenden mutuamente a través del juego y el diálogo.
En contrapartida, observó con preocupación la falta de empatía de las nuevas generaciones en el ámbito local. "A mí me ha tocado muchas veces acompañar a jubilados en sus reclamos y no se ven jóvenes que acompañen", comentó. Y dejó una frase para que nos caiga la ficha a todos.
"La gente que no acompaña es la gente que no se está acompañando a futuro, porque serán los futuros jubilados".
El mensaje es claro, el Estado debe ser garante, pero la sociedad también debe romper con la discriminación y tender puentes. Porque, al fin y al cabo, llegar a viejo es el destino de todos, y la forma en que tratamos a nuestros mayores hoy define cómo seremos tratados mañana.
Gustavo | Veredas, acceso facilitado a áreas públicas y de servicio, atención a ruidos y fiestas en distintos sectores y edificios de departamentos, explosiones y ruido molestos de espectáculos artísticos o deportivos, personas a los gritos en las calles de la ciudad. . Con esto atendemos personas mayores, niños lactantes, personas enfermas en sus domicilios, animales domésticos. Va a todos. No es normal lo que pasa en la ciudad todos los días. Las autoridades deben tomar acciones en estos asuntos. Para esto si usen la nuestra.