El doctor en agrometeorología y profesor emérito de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Roberto Seiler, analizó el escenario actual. Reconoció que el maíz es el cultivo más afectado por encontrarse en etapa de floración, pero aseguró que existen condiciones para que el clima se revierta en los próximos días.
La falta de precipitaciones, sumada a las altas temperaturas y el viento, ha configurado un escenario de sequía que preocupa a los productores de Río Cuarto y de una amplia zona del sur de la provincia de Córdoba. Al respecto, el doctor en agrometeorología y exrector de la UNRC, Roberto Seiler, brindó un panorama sobre el estado de los cultivos y las perspectivas climáticas.
Seiler indicó que, si bien la situación es compleja, se trata de un fenómeno "relativamente pasajero y común en esta época del año". Explicó que actualmente existe una demanda de agua atmosférica muy alta que no alcanza a ser satisfecha por la humedad del suelo, la cual es escasa en la superficie, aunque todavía presente en profundidad.
El maíz, el cultivo más golpeado
El especialista reconoció que el impacto es dispar según el tipo de cultivo y el momento de la siembra. La mayor preocupación recae sobre el maíz sembrado en primera instancia, ya que se encuentra en plena floración, su período más crítico.
"Si el maíz no tiene agua en este momento, el daño puede ser irreversible e irrecuperable", advirtió Seiler. Esto se debe a que los cultivos este año están "adelantados" debido a las buenas condiciones de humedad que hubo al inicio de la campaña, lo que los llevó a enfrentar este bache hídrico en su etapa de mayor vulnerabilidad. En contraste, los cultivos de soja tendrían una mayor capacidad de recuperación.
Diferencias regionales y pronóstico
El análisis marca una diferencia geográfica notoria, desde Río Cuarto hacia el norte, la situación es algo más favorable, mientras que hacia el sur la falta de agua es bastante más marcada.
Sin embargo, el agrometeorólogo se mostró optimista respecto a una normalización de las condiciones. "Se perciben condiciones para la ocurrencia de lluvias; no inmediatas, pero la situación tiene que cambiar", afirmó. Seiler detalló que, aunque las precipitaciones en esta época suelen ser focalizadas —lloviendo en una localidad y nada en la vecina—, acumulados de 20 o 30 milímetros podrían ser suficientes para aliviar a los productores que tienen lotes en estado crítico.
Finalmente, destacó un factor que ayuda a mitigar el estrés de las plantas, las temperaturas nocturnas. A diferencia de una ola de calor, actualmente las noches se mantienen relativamente frescas en las zonas rurales, lo que permite que el cultivo "descanse" y compense parcialmente la falta de agua y el calor diurno.