Los alumnos de la Escuela Normal no utilizan el celular en clase
- 10/12/2025 12:25 hs
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El Colegio Normal, declarado monumento histórico y con 138 años de trayectoria, impulsa un proyecto institucional para limitar el uso del celular durante las clases. La Vicedirectora del nivel secundario, Eliana Fenoglio, destacó que “no hay resistencia”, los cambios en la convivencia y el sentido de pertenencia que construyen a diario en la comunidad educativa.
Eliana Fenoglio
En el centenario de la Escuela Normal Superior Justo José de Urquiza, donde concurren más de mil personas por día, la comunidad educativa atraviesa un proceso de cambio. Según explicó Eliana Fenoglio, Vicedirectora del nivel secundario, la iniciativa comenzó “después de consultas a las familias y consensuar con la comunidad educativa”, con el objetivo de “la disminución de la tecnología en las aulas”.
Fenoglio detalló que el celular “es una herramienta más de trabajo” y que el proyecto apunta a que “durante las clases el celular esté apagado, ya sea guardado en las mochilas, o en un bolsillero artesanal enumerado que hicimos para cada aula”. Sobre su cumplimiento, afirmó: “Lo cumplen. Porque como es un acuerdo institucional, el docente también vela por que se lleve adelante este proyecto”.
Los resultados, aseguró, se vieron rápido. “Nos llamó la atención porque no hubo ningún tipo de resistencia”, señaló. Agregó que los estudiantes “se han dado cuenta de la necesidad de estar en contacto con el otro, de poder empezar a dialogar nuevamente, de dejar de aislarse”. A partir de 2026 el proyecto abarcará todo el secundario: “Desde 1 er año hasta el sexto, incluyendo los profesores”.
El uso del celular solo está permitido en los recreos. “Tampoco podemos negar la llegada de la tecnología”, admitió Fenoglio, aunque enfatizó que la escuela debe ofrecer “un encuentro con el otro” y “marcar la diferencia con la calle”.
El colegio Normal, con 138 años y declarado monumento histórico, también se sostiene gracias al trabajo diario de la comunidad. “Lo conservamos día a día con el aporte de cada uno”, afirmó la vicedirectora, mientras estudiantes y docentes pintan y arreglan mobiliario. La participación es voluntaria: “La única manera de construir el sentido de pertenencia es participando activamente”.
Fenoglio detalló que en el secundario “somos aproximadamente 900 estudiantes y unos 140 docentes”. Para mantener el edificio, solicitan el acompañamiento de familias y vecinos: “Necesitamos todo tipo de aporte en materiales, pintura, pinceles o bancos. Todo lo que ayude a mejorar es bienvenido”.
La directora agradeció el compromiso colectivo y concluyó: “Creemos que si ellos son parte de la comunidad educativa, pueden darse cuenta de las carencias de la escuela y traer quizás lo que sobra en las casas”.