María Corina Machado: “Pronto, el mundo presenciará el regreso de los nuestros a casa, y yo estaré allí”
- 10/12/2025 10:28 hs
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La opositora envió un discurso que fue leído por su hija durante la entrega del premio Nobel de la Paz. Se espera que la líder opositora llegue a Oslo en las próximas horas. El Instituto Nobel pidió la renuncia de Nicolás Maduro y denunció sus lazos con Rusia, China, Cuba, Irán y el grupo terrorista Hezbollah.
La líder opositora venezolana María Corina Machado no estuvo presente hoy en Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz, informó el director del Instituto Nobel, Kristian Berg Harpviken, a la televisión pública noruega NRK. Será su hija, Ana Corina Sosa, quien acudirá en su nombre y leerá el discurso de aceptación durante la ceremonia programada a las 13:00 (12:00 GMT) en el Ayuntamiento de Oslo.
La entrega del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado, recibido por su hija Ana Corina Sosa Machado en Oslo, se convirtió en un testimonio de la resistencia venezolana y en una reflexión sobre el significado universal de la libertad.
En su discurso, leído por su hija, Machado situó el relato en la travesía colectiva de su país.
“He venido a contarles una historia, la historia de un pueblo y su larga marcha hacia la libertad. Esa marcha me trae hoy aquí, como una voz entre millones de venezolanos que se han levantado una vez más para reclamar el destino que siempre les ha pertenecido”, afirmó María Corina Machado en sus palabras.
La líder opositora reconstruyó la identidad venezolana a partir de su historia y de la diversidad de sus raíces.
“Venezuela nació de la audacia, moldeada por una fusión de pueblos y culturas. De España heredamos una lengua, una fe y una cultura que se hermanaron con nuestras raíces ancestrales indígenas y africanas”, recordó Machado, subrayando el carácter fundacional de la primera constitución republicana del mundo hispano en 1811.
“Allí afirmamos una idea radical: que cada ser humano posee una dignidad soberana. Esa constitución consagró la ciudadanía, los derechos individuales, la libertad religiosa y la separación de poderes”, sostuvo.
El discurso transitó por los momentos de prosperidad y apertura que definieron al país en el siglo XX.
“En tiempos de paz, convertimos esa riqueza repentina en un motor de conocimiento y de imaginación. Con el ingenio de nuestros científicos erradicamos enfermedades, fundamos universidades de prestigio mundial, museos y salas de conciertos, y enviamos miles de jóvenes venezolanos a estudiar en el exterior, confiando en que sus mentes libres regresarían a transformar el país”, relató Machado.
Además, destacó el papel de Venezuela como refugio.
“Abrimos los brazos a migrantes y exiliados de todos los rincones del mundo: españoles que huían de la guerra civil, italianos y portugueses escapando de la pobreza y las dictaduras, judíos que dejaban atrás el Holocausto, chilenos, argentinos y uruguayos que huían de los regímenes militares, cubanos que repudiaban el comunismo y familias enteras de Colombia, Líbano y Siria que buscaban la paz. Les dimos hogar, escuela y seguridad, y todos ellos se hicieron venezolanos”.
La líder opositora advirtió sobre los riesgos de la complacencia democrática y la concentración de poder.
“Incluso la democracia más fuerte se debilita cuando sus ciudadanos olvidan que la libertad no es algo que debamos esperar, sino algo a lo que debemos dar vida. Es una decisión personal, consciente, cuya práctica cotidiana moldea una ética ciudadana que debe renovarse cada día”, expresó.
Machado identificó el inicio del deterioro institucional.
“El cabecilla de un golpe militar contra la democracia fue elegido presidente, y muchos pensaron que el carisma podía sustituir el Estado de derecho”.
La descripción de la crisis venezolana fue directa y detallada.
“Desde 1999, el régimen se dedicó a desmantelar nuestra democracia: violó la Constitución, falsificó nuestra historia, corrompió a las Fuerzas Armadas, purgó a los jueces independientes, censuró a la prensa, manipuló las elecciones, persiguió la disidencia y devastó nuestra biodiversidad”, denunció Machado.
La magnitud del colapso económico y social quedó reflejada en cifras.
“La economía colapsó más de un ochenta por ciento, la pobreza superó el ochenta y seis por ciento, y nueve millones de venezolanos se vieron obligados a huir. No son solo cifras; son heridas abiertas”.
Machado relató cómo la represión y la división social se convirtieron en herramientas del régimen.
“El régimen se propuso dividirnos: por nuestras ideas, por raza, por origen, por la forma de vida. Quisieron que los venezolanos desconfiáramos unos de otros, que nos calláramos, que nos viéramos como enemigos. Nos asfixiaron, nos encarcelaron, nos mataron, nos empujaron al exilio”, afirmó.
En ese mismo sentido, el presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, acusó a una red de regímenes autoritarios y grupos aliados —incluidos Cuba, Rusia, Irán, China y Hezbollah— de proporcionar al régimen venezolano de Nicolás Maduro los medios para fortalecer su aparato de control y represión.
Frydnes destacó cómo los regímenes autocráticos están aprendiendo unos de otros y compartiendo herramientas de coerción.
“Los regímenes autoritarios aprenden unos de otros. Comparten tecnologías y sistemas de propaganda,” afirmó Frydnes en su discurso en el Ayuntamiento de Oslo.
“Detrás de Maduro están Cuba, Rusia, Irán, China y Hezbolá, que proporcionan armas, sistemas de vigilancia y vías de supervivencia económica. Hacen que el régimen sea más robusto y más brutal,” sentenció Frydnes ante los asistentes.
La aseveración fue parte de un discurso en el que Frydnes condenó la situación de Venezuela, calificándola de Estado “brutal y autoritario” sumido en una profunda crisis humanitaria y económica. El Comité documentó una larga lista de abusos y violaciones de derechos humanos, incluyendo casos de tortura sistemática y la detención de más de 200 menores tras las elecciones de 2024.
María Corina continúo asegurando que la reconstrucción de la esperanza surgió de un acto de rebeldía cívica.
“Decidimos, contra todo pronóstico, realizar una elección primaria, un acto de rebelión improbable. Decidimos confiar en la gente”, explicó Machado. La migración forzada, lejos de fragmentar, unió a la sociedad.
“La migración forzada, que buscaba fracturarnos, terminó uniéndonos en torno a un propósito sagrado: reunir a nuestras familias en nuestra tierra”.
El relato se detuvo en episodios concretos que ilustraron la resistencia cotidiana.
“En mayo de 2023, durante un acto de campaña en el pueblo de Nirgua, se me acercó una maestra llamada Carmen. Me contó que había visto allí a su jefa de calle, una operadora del régimen que decide, casa por casa, a quién se le da una bolsa de comida y a quién se castiga con el hambre. Sorprendida, Carmen le preguntó: ‘¿Qué haces aquí?’ Y la mujer le respondió: ‘Mi único hijo, que se fue a Perú, me pidió que viniera hoy. Me dijo que, si ustedes ganan, él regresará. Dime qué tengo que hacer.’ Ese día, el amor venció al miedo”, relató Machado.
La organización de las elecciones primarias y la posterior elección presidencial fueron descritas como una hazaña colectiva. “Durante más de un año habíamos estado construyendo la infraestructura para hacerlo: seiscientos mil voluntarios en treinta mil centros de votación, aplicaciones para escanear códigos QR, plataformas digitales y centros de llamadas desde la diáspora. Desplegamos escáneres, antenas de Starlink y computadoras escondidas en camiones de frutas para llegar a los rincones más remotos del país. La tecnología se convirtió en una herramienta para la libertad”, detalló Machado.
Quiénes son las víctimas de la dictadura de Nicolás Maduro que mencionó el Instituto Nobel
La entrega del galardón en Oslo puso en primer plano la crisis humanitaria y la represión bajo el régimen chavista, destacando el papel de María Corina Machado y la resistencia de la sociedad civil venezolana.
El Premio Nobel de la Paz 2025 puso el foco sobre la crisis venezolana, al reconocer la lucha de María Corina Machado y la oposición democrática frente al régimen de Nicolás Maduro.
Durante la ceremonia en Oslo, el presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, describió con crudeza la situación actual de Venezuela, marcada por la represión, la violencia estatal y una crisis humanitaria sin precedentes.
El discurso comenzó evocando el caso de Samantha Sofía Hernández, una adolescente de 16 años secuestrada por las fuerzas de seguridad del régimen. Su paradero es desconocido, y se sospecha que permanece en un centro de detención junto a su padre, desaparecido desde enero. El motivo de la persecución: su hermano, soldado, se negó a cumplir órdenes de reprimir a la población. “Por ese delito, toda la familia debe ser castigada”, relató Frydnes, subrayando la lógica de represalia colectiva que impera en el país.
La represión no distingue edades ni profesiones. El caso de Juan Requesens, expuesto públicamente en condiciones degradantes tras una supuesta confesión forzada, y la muerte reciente del líder opositor Alfredo Díaz en el centro de detención conocido como El Helicoide, ilustran la sistematicidad de los abusos. “Esta es la Venezuela de hoy. Es como el régimen venezolano trata a sus propios ciudadanos. A una hermana. A un estudiante. A un político”, afirmó Frydnes, enfatizando que cualquiera que se atreva a alzar la voz puede convertirse en víctima.
La situación de los menores es especialmente alarmante. Más de 200 niños y adolescentes fueron detenidos tras las elecciones de 2024, según documentación de las Naciones Unidas. Los testimonios recogidos describen torturas como asfixia con bolsas plásticas, descargas eléctricas en los genitales, golpizas, violencia sexualizada, celdas heladas y agua contaminada. Un niño, en la oscuridad, repetía el nombre de su madre para que no pensara que había muerto. Otro, de 16 años, regresó a casa tan afectado por las torturas que no podía abrazar a su madre sin sentir dolor. “Mientras estamos aquí sentados en el Ayuntamiento de Oslo, hay personas inocentes encerradas en celdas oscuras en Venezuela. No pueden oír los discursos de hoy, solo los gritos de los presos que están siendo torturados”, denunció Frydnes.
Las Naciones Unidas han calificado estos actos como crímenes de lesa humanidad. El régimen de Nicolás Maduro ha transformado a Venezuela en un Estado autoritario, donde una élite protegida por el poder y la impunidad se enriquece mientras la mayoría enfrenta hambre, inseguridad y represión. La crisis ha empujado a miles de mujeres y niños a la prostitución y la trata de personas, y ha provocado el éxodo de una cuarta parte de la población, generando una de las mayores crisis de refugiados del mundo.
El discurso del Comité Noruego del Nobel situó la tragedia venezolana en un contexto global de retroceso democrático. “Los regímenes autoritarios están ganando terreno”, advirtió Frydnes, señalando que en 2024 se celebraron más elecciones que nunca, pero cada vez menos son libres y justas.
El poder judicial y los medios independientes son atacados, y los críticos, encarcelados. Además, los regímenes autoritarios colaboran entre sí, compartiendo tecnología y recursos. “Detrás de Maduro están Cuba, Rusia, Irán, China y Hezbollah, que proporcionan armas, sistemas de vigilancia y vías de supervivencia económica. Hacen que el régimen sea más robusto y más brutal”, explicó el presidente del Comité.
A pesar de este panorama, destacó la resistencia de la sociedad venezolana. “En medio de esta oscuridad, hay venezolanos que se han negado a rendirse. Los que mantienen viva la llama de la democracia. Que nunca ceden, pese al enorme coste personal”, reconoció Frydnes, mencionando a figuras como el presidente electo Edmundo González Urrutia, activistas, académicos y, en especial, a María Corina Machado, galardonada con el Nobel de la Paz.
La movilización ciudadana ha sido masiva y transversal. Estudiantes, sindicatos, periodistas y ciudadanos comunes han protagonizado protestas, cacerolazos y acciones de resistencia, incluso bajo vigilancia y amenazas. “Personas de todo el espectro político -desde comunistas hasta conservadores- se han alzado para desafiar al régimen. La oposición ha probado una estrategia tras otra”, relató Frydnes. El objetivo no ha sido la venganza, sino la justicia, la democracia y la paz, destacó.
Luego, el Comité Noruego del Nobel criticó la indiferencia y la interpretación ideologizada de la crisis venezolana por parte de la comunidad internacional. “Mientras perdían sus derechos, su alimento, su salud y su seguridad -y, finalmente, su propio futuro– gran parte del mundo se aferró a sus viejas narrativas”, lamentó Frydnes, señalando que muchos han traicionado moralmente a quienes sufren bajo el régimen.