Este lunes 7 de julio, en una casa tranquila del centro de Río Tercero, se festejan nada menos que 112 años de vida. La homenajeada es Onorina Apprato de Tagliaferro, la mujer más longeva de Córdoba y una de las tres personas con más edad en todo el país. Su nombre figura en el puesto 61 entre las personas más longevas del planeta, según el sitio especializado LongeviQuest.
Nacida en Castellero, un pequeño pueblo del Piamonte italiano, el mismo año en que se fundaba Río Tercero en las pampas argentinas, Onorina llegó a la Argentina en 1933, a los 20 años, junto a su esposo José Tagliaferro. Desde entonces, vive en la misma casa, ubicada sobre calle Acuña, en el corazón de una ciudad que también creció junto a ella.
Con 92 años de residencia en Río Tercero, Onorina fue testigo de transformaciones sociales, guerras, pandemias y revoluciones tecnológicas. A pesar del paso del tiempo, conserva una lucidez admirable y una rutina marcada por la tranquilidad, el afecto familiar y el gusto por la buena comida.
Los periodistas del Grupo Apolo (Julián Colombo) y lv16.com (Nicolás Pandolfi), se acercaron hasta su casa para compartir un instante de su larga.
"Me enamoré. Allá no había mucho para hacer, y nos vinimos", dijo con ternura sobre su historia que viene desde Italia.
"La mitad del día la pasa sola. Hasta hace pocos años cuidaba bebés en la casa”, relató Colombo.
Desde su casa, recibió al intendente, a medios de comunicación y a decenas de familiares. Todos querían rendirle homenaje a una vida plena. Entre anécdotas, Onorina mostró su palo de amasar, ese con el que “ha hecho miles de kilos de tallarines”, una tradición que la define tanto como su fortaleza.
Testimonios llenos de amor
Su nieto, Sergio Gabriel Tagliaferro, la describió como “una abuela de todos los días”:
“Está en buen estado de salud, no tiene problemas. Toma solamente una pastilla para la tiroides. El médico la ve una vez al año… con suerte”.
Mientras tanto, su bisnieta de 24 años recordó los juegos y la complicidad compartida: “siempre re divertida, cocinábamos, jugábamos con muñecas, relojes… Le rompí un centro de mesa y hasta hace poco me lo seguía recordando”.
Un símbolo de la ciudad
Desde que cumplió 100 años, Onorina se transformó en un ícono local. Cada 7 de julio, vecinos, instituciones y autoridades la saludan y homenajean, reconociendo no solo su longevidad, sino también el testimonio vivo que representa para Río Tercero.
COBERTURA ESPECIAL DE GRUPO APOLO
Periodistas Julián Colombo
Redes Nicolás Pandolfi