En este contexto, desde el principio las zapatillas fueron símbolo de un estatus social, el de quienes gozaban de una situación económica holgada, y, por lo tanto, un objeto de ostentación frente al resto de los sectores socio económicos sin privilegios. Esta situación también argumenta su diferenciación respecto al calzado de trabajo.
Las zapatillas se posicionaron en la vereda opuesta a los zapatos, usados habitualmente para ir a la escuela, el trabajo y eventos sociales. Sin embargo, la evolución social y los cambios en los usos y costumbres han impactado al punto de emparentarse con el calzado “de vestir”.
Como consecuencia de esa profunda modificación, hace años apareció en la escena del lenguaje el término “zapatillas urbanas”, es decir aquellas que a partir de los cambios de hábitos y comportamientos traspasaron el mundo del deporte para acaparar todos los ámbitos de la vida cotidiana, ser adoptadas por todos los perfiles y hacer dupla con todos los looks imaginables. Ejemplo de ello son los múltiples modelos de Circa Zapatillas, Adidas, Nike y Vans, entre otras.
Del deporte profesional a la vida cotidiana de las masas
Con la popularización del deporte y la promoción de la actividad física por parte de los gobiernos en la
post Primera Guerra Mundial, el uso de las zapatillas deportivas se vuelve masivo y la competencia entre las marcas se magnifica. Hacia mediados del siglo XX y de la mano de
movimientos musicales como el rock and roll y la psicodelia las personas adoptan
estéticas identitarias y representativas protagonizadas por modelos de
zapatillas que rompen con la moda hegemónica del momento.
A finales de 1970
zapatillas de la reconocida marca Converse se transforman en un
ícono de la moda vistiendo los pies de las estrellas más jóvenes y exitosas de la industria cinematográfica. Ya desde
1990, la gente comienza a adoptar el
look deportivo no sólo para ejercitarse, sino por
comodidad y la línea divisoria entre lo deportivo y lo urbano comienza a deslucirse.
En paralelo, los
sectores populares de las grandes ciudades que practicaban deportes callejeros empiezan a usar las zapatillas deportivas para el resto de las actividades de la vida cotidiana,
como símbolo de identidad, pertenencia e ideología que expresan disconformidad y
ruptura con las normas establecidas.
Actualmente, las zapatillas se usan habitualmente en ámbitos informales y formales y son elegidas por todo tipo de personas, de todos los géneros, edades, clases sociales y económicas. Han dejado atrás su vínculo con el ocio y el ejercicio para protagonizar la vida de las
personas y posicionarse como objeto de deseo y consumo en términos de moda y tendencias como las
Circa zapatillas.
Cultura y zapatillas urbanas
Desde el punto de vista funcional, las zapatillas urbanas son herramientas, instrumentos, especies de prótesis que nos permiten caminar, correr, saltar y trepar, protegiendo nuestros pies del contacto directo con diversas superficies que podrían lastimarlos.
Desde el punto de vista simbólico, y teniendo en cuenta todo lo relatado antes, podríamos afirmar que son un objeto de identificación y diferenciación que se puede ubicar en el mismo nivel que la música y otros consumos culturales, los estilos de vestimenta, las corrientes ideológicas y de pensamiento y los modos de actuar y comportarse.
Toda esta manera en la que las zapatillas se entretejieron con las tribus y grupos urbanos y los movimientos sociales y artísticos se denomina ‘cultura de las zapatillas’ o ‘sneaker culture’. Una construcción, una forma contrahegemónica de posicionarse en el espacio urbano que empieza por los referentes del mundo de la música y el cine en términos éticos y estéticos y cautiva a masas por su efecto y sentido de distinción social e identificación colectiva.
Así como lograron que el movimiento urbano se desprenda y distancie del deportivo, en los pies de los jóvenes las zapatillas se transformaron en una herramienta eficiente de diferenciación con las anteriores generaciones y las normas de vestimenta formal que respondía al orden establecido. Y, a su vez, de semejanza e identificación con los pares, íconos e ídolos de la generación contemporánea, manifestando una contracultura que se opone a lo anterior.
Esta premisa contracultural se evidenció primero y claramente en movimientos como el skate, la música electrónica, el Hip-Hop y el punk, agrupándolos entre sí y distinguiéndose del resto. Pero luego los modelos de zapatillas urbanas se estandarizaron, comenzaron a producirse a gran escala comercial, seguramente como respuesta de la industria a la demanda de los estereotipos y referentes sociales en boga.
Esta producción masiva trae como resultado el lanzamiento de líneas de zapatillas “streeweatr” de consumo masivo que desdibujan las diferencias entre los grupos pioneros, pero mantienen la premisa de expresar personalidad, identificación, valores y aspiraciones sociales.
Un caso ejemplificador
Las zapatillas “Oxford” Chuck Taylor All Star de Converse surgieron a fines de 1950 luego de que los jugadores de básquet pidieran un calzado que liberara el tobillo en un contexto de rebeldía social protagonizada por el rock y el ícono Elvis Presley, quien se mostraba con las Chuck Taylor. Más tarde, son adoptadas por los músicos de The Ramones asociados con el mensaje anarquista y rebelde y, en consecuencia, por sus seguidores, marcando toda una identidad.
La cultura hypebeast: más allá del streetwear
El concepto "Hypebeast" alcanza a personas apasionadas por lo más exclusivo del streetwear. No sólo de tener la última prenda o zapatilla, sino también de investigar profundamente sobre los diseñadores, marcas e historia que hay detrás de cada producto. A pesar de su connotación negativa, los defensores del término aseguran que la cultura hypebeast promueve la innovación y la creatividad en la industria del streetwear o Moda urbana.
En el mercado de zapatillas la cultura Hypebeast ha dejado marcas innegables, promocionando o volviendo muy exitosos y vendiendo determinados modelos de marcas específicas, ediciones limitadas y colaboraciones exclusivas. Al punto de provocar el aumento de precios por una demanda desmedida, una competencia voraz entre los consumidores y el nacimiento de un fenómeno de reventa que pretende vender las zapatillas más deseadas a un costo aún mayor.
¿Cómo combinar las zapatillas hypebeast?
Los diseños de las
zapatillas hypebeast suelen ser audaces y llamativos, por lo que idealmente deben combinarse con
prendas simples y discretas para no verse demasiado lookeado. Los clásicos de todos los tiempos son los mejores complementos porque logran el equilibrio estético deseado. Algunos de ellos son pantalones, polleras y camperas de
jean, remeras básicas y lisas y
chaquetas de cuero.
En cuanto a los
colores, las zapatillas hypebeast ofrecen una gran variedad y permiten elegir prendas que
combinen o contrasten con los tonos predominantes del calzado. En relación a los
accesorios, los expertos de esta
cultura urbana señalan que una gorra, un reloj o una mochila pueden sumarle una cuota distintiva al outfit con estas zapatillas, siempre y cuando
no se destaquen más que éstas.
https://www.youtube.com/watch?v=iZBRxp-u8KY
https://www.youtube.com/watch?v=QaP_9jbGw1s