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25/05/2022 19:37 hs

El tirador de Texas anunció en Facebook 15 minutos antes que iba a atacar un colegio

Internacionales - 25/05/2022 19:37 hs
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Su abuela, a quien disparó y se encuentra en estado crítico, llamó a la policía mientras Salvador Ramos huía.
Un joven de 18 años, empleado en un local Wendy's, humillado por sus compañeros de clase por el tipo de ropa que llevaba, por ser tartamudo, por provenir de un hogar pobre, irrumpió en una clase de niños pequeños en una escuela de primaria de su pueblo, Uvalde, en Texas, y acabó con la vida de 19 estudiantes y dos profesoras, causando la mayor matanza de su tipo desde el tiroteo en Sandy Hook, Connecticut, en diciembre de 2012, hace casi una década, donde murieron 20 niños y cinco adultos.
Como hizo entonces aquel tirador de 20 años, Salvador Ramos disparó primero a un familiar -a su abuela de 66 años, en la cara y que está en estado crítico- y salió en dirección al colegio Robb Elementary de la pequeña localidad de 16.000 personas -unos 140 kilómetros al este de San Antonio- donde había cursado estudios para descargar su furia y disparar contra todo el que le saliera al paso.
Lo que resulta aterrador es que anunció la masacre por Facebook. Según ha informado el Gobernador de Texas, Greg Abbott, hoy en rueda de prensa, publicó una serie de posts en la citada red social. En el primero de ellos se podía leer: "Voy a disparar a mi abuela". Para después continuar diciendo: "Disparé a mi abuela". En el tercer y último mensaje, unos 15 minutos antes, llegó el aviso de la matanza: "Voy a disparar en una escuela primaria".
Según Abbott, la mujer sobrevivió y llamó a la policía, el tirador huyó en un vehículo y tuvo un accidente a las puertas del colegio y, entonces, se dirigió a su interior. Ramos fue disparado por un oficial de la Patrulla Fronteriza de EEUU.

Treinta fatídicos minutos resistió dentro de la escuela antes de que la policía local pudiera abatirle y acabar con la "carnicería", como la describió horas después el mismo presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Los primeros agentes desplazados hasta el centro educativo de clara mayoría hispana -unos 500 estudiantes asistían a clases todos los días- comenzaron a romper ventanas para tratar de salvar la vida de otros alumnos antes de poder entrar en el aula y detener a Ramos.
No pudieron evitar la masacre en una sala llena de menores, la mayoría de 10 años de edad, cuarto grado de primaria, todos ellos identificados. Xavier López, de 10 años, "era divertido, nunca serio y con una gran sonrisa", según le describía su madre, Felicha Martínez, en una entrevista con el diario The Washington Post. Amerie Jo Garza, también de 10 años, ya está "de camino al cielo con los ángeles allá arriba", como escribió su padre, Angel Garza, en su cuenta de Facebook. Uziyah García era un niño "lleno de vida", un gran chico que amaba cualquier cosa con ruedas, según el recuento de su familia. Y así hasta 19 niños.
Ramos, un estudiante del instituto, llegó a su antiguo colegio conduciendo una pickup de gran tamaño que estrelló y dejó tirada en una zanja cercana antes de entrar al recinto escolar. Sus motivos no han quedado claros pero las burlas constantes en el colegio durante años, unidas a una infancia complicada, marcada por la drogadicción de su madre, pueden estar detrás de su trágico final. Un ex compañero de clase del tirador ha confirmado que era víctima de bullying constantemente y que "se reían mucho de él".
Por su jefe en el Wendy's, la cadena de hamburgueserías, se sabe que era un joven muy introvertido, muy dado al silencio y a interactuar poco con sus compañeros de trabajo. "Se percibía como una clase de persona callada, que no dice mucho. Realmente no socializaba con los otros empleados", afirmó Adrián Mendes. "Simplemente trabajó, le pagaron y vino a buscar su cheque".
Es un perfil similar al que describen los estudiantes del instituto de Uvalde, al que había dejado de asistir con frecuencia. "Casi nunca venía", dijo a la cadena CNN un amigo que no quiso ser identificado, pero al que Ramos envió una foto con las armas semiautomáticas que ya tenía en su posesión.
A ese respecto se ha confirmado que el tirador aprovechó su cumpleaños número 18 para comprar dos rifles de asalto. "Es lo primero que hizo cuando cumplió 18", declaró el senador estatal, Ronald Gutiérrez. Las armas las compró a través de un vendedor autorizado, de acuerdo al informe de los Rangers de Texas.
Un testigo, Adolfo Hernández, explicó que su sobrino estaba en una clase cercana cuando Ramos empezó a descargar tiros. "Fue testigo de cómo le dispararon en la cara a su pequeño amigo", dijo. "Le dieron en la nariz y sencillamente cayó al suelo, y mi sobrino se quedó destrozado".

INDIGNACIÓN
La de Uvalde es la enésima matanza en lo que va de año en Estados Unidos. Hacen tan solo 11 días se registró la anterior de gran envergadura, cuando otro joven de 18 años entró en un supermercado de Buffalo, Nueva York, en una zona de alta concentración de afroamericanos, y mató a 10 personas e hirió a otras tres, en un crimen con motivaciones racistas.
Tal es la indignación por este debate siempre abierto en EEUU, que el ex congresista demócrata Beto O'Rourke interrumpió indignado la rueda de prensa de Abbott, en la que también estaban presentes los senadores Ted Cruz y John Cornyn. "Esto es completamente predecible", gritó O'Rourke -actual candidato a la gobernación-. O'Rourke fue escoltado hasta la salida.

Visiblemente afectado y cansado de lidiar con situaciones ya comunes en el día a día de los estadounidenses, el presidente Biden pidió enfrentarse al lobby de la industria de las armas tras la matanza de Texas. "¿Por qué aceptamos vivir con esta clase de masacres? ¿Por qué dejamos que esto siga sucediendo? Es hora de que transformemos este dolor en acción", dijo en un mensaje a la nación.
Biden, que regresaba de un viaje de 17 horas de avión desde Asia, no ocultó su hastío. "Otra masacre en un colegio de primaria de Texas. Niños preciosos, inocentes", indicó visiblemente emocionado. "Estoy harto y cansado de esto. Tenemos que actuar. Y que no me digan que que no podemos tener un impacto en estas carnicerías", además de reclamar "coraje" para enfrentarse a la poderosa industria de las armas y sus beneficios multimillonarios.
El presidente estadounidense se preguntó "por qué esta clase de matanzas casi no suceden en ninguna otra parte del mundo. ¿Por qué?", naciones donde también existen los "problemas mentales, las disputas domésticas, donde la gente está perdida", pero que no tienen que lidiar con estas situaciones de forma tan frecuente como en la primera potencia mundial. "Perder un hijo", señaló, "es como si te arrancaran el alma, un agujero en el pecho que sientes que te traga y del que no puedes salir, que te sofoca".

Biden recordó la masacre en el colegio Sandy Hook de Connecticut hace casi 10 años. Desde entonces, señaló, se han producido 900 tiroteos en colegios, enviando un claro mensaje a los legisladores para actuar y endurecer las leyes de venta de armas a nivel federal.
Desde el avión presidencial, Biden ordenó que ondearan la banderas a media asta por las víctimas, una tragedia que provocó la reacción inmediata de la vicepresidenta, Kamala Harris. "Ya basta", indicó la californiana. "Nuestros corazones se siguen rompiendo. Tenemos que actuar", en la misma línea que el presidente.

El Mundo 

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