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01/06/2020 08:25 hs

Con identidad falsa, casi en la pobreza y sola: así vivió la única hermana de Adolf Hitler

Internacionales - 01/06/2020 08:25 hs
Paula era la menor en la familia formada por Klara y Alois Hitler en lo que para éste fue su tercer matrimonio (los tres primeros hijos de la pareja fallecieron antes de que Adolf naciera). 
Adolf Hiter era licántropo, creía en el poder del hombre para transformarse en lobo. Llamó a su primer cuartel militar en el frente oriental Wolfsschaze (guarida del lobo). En Bélgica utilizó el nombre en clave Wolfsschlucht (barranco del lobo) y en Ucrania Werwolf (hombre lobo). Cuando su hermana Paula le informó de los problemas que le causaba el apellido familiar, Adi, como era conocido en su familia, le sugirió que lo cambiara por "Wolf" (lobo). Lo hizo, vivió en prácticamente recluida como señora Wolf. La farsa acabó con su muerte, el 1 de junio de 1960, hace ahora 60 años. Fue enterrada con apellido paterno, pero ya no hay rastro de ella. La tumba que Paula Hitler ocupó en el cementerio bávaro de Berschtesgaden, fue liberada en junio de 2005, después de 45 años.
Paula era la menor en la familia formada por Klara y Alois Hitler en lo que para éste fue su tercer matrimonio (los tres primeros hijos de la pareja fallecieron antes de que Adolf naciera). "Mis padres eran muy felices pese a tener caracteres muy distintos. Ella era muy cariñosa, mi padre más rudo, especialmente con Adolf. No se llevaban nada bien. Mi padre hasta le pegaba", declaró Paula en la única entrevista que concedió a lo largo de su vida, un documento histórico fechado del 5 de junio de 1946 que aporta muchos detalles sobre la personalidad del dictador.
Alois Hitler murió en 1903 a cusa de un paro cardíaco, tras lo cual Adolf, siete años mayor que Paula, se marchó a Viena. Paula, con solo seis años, se quedó con su madre en Linz. "Apenas recibí cartas de mi hermano y cuando escribía era para recomendarme libros. Una vez me envió El Quijote porque pensaba que me divertiría mucho", afirmó. Cuatro años después de la muerte de Alois, Klara murió de cáncer de mama. Para Hitler, que sentía veneración por su madre, fue un duro trance. Y empezó a comportarse con su hermana con la violencia que utilizó con él su padre.

La relación fraternal se enfrió en 1908, cuando ella, con 12 años, intentó persuadirle para que no se enrolara en el Ejército. "Dejó de escribirme y sólo le volví a ver, 13 años después en Viena, adonde entre tanto me trasladé. Me contó que se había ido a vivir a Múnich, persiguiendo el sueño de convertirse en pintor, me habló de sus experiencias durante la guerra, de sus camaradas, de sus heridas y me hacía regalos, lo que para mi, que vivía muy modestamente era un lujo. Él ya era líder del Partido Nacionalsocialista. Me alegré de que le fuera bien. Luego volvió a Múnich y yo me quedé en Viena ganándome la vida como secretaria en una oficina insignificante".
En 1930, cuando el apellido Hitler empezó a oler a pólvora, Paula fue despedida, pese a que nunca se interesó por la política ni estaba afiliada al partido nazi. De nada le sirvió haber trabajado en una residencia para universitarios judíos y que nadie hubiera podido acusarle de desvelar información que perjudicara a los residentes. "Ante las dificultades por las que estaba pasando fui a Múnich a hablar con mi hermano. Sugirió que me cambiara el nombre y prometió que se ocuparía de mi. Hasta su muerte, recibí 500 marcos mensuales y 3.000 por Navidad". En 1941 le ayudó a comprar una casita.
Eso, incluido una invitación a Berghof, donde conoció a Eva Braun, fue lo que hizo por ella. Paula pagó más caro. Vivió con identidad falsa, casi en la pobreza y sola. En uno de sus encuentros en Viena, Paula le dijo a su hermano que se había comprometido con un oficial llamado Erwin Jekelius. El oficial en cuestión fue uno de los jefes del Tercer Reich, responsable al menos de la muerte de 4.000 personas en las cámaras de gas. El enlace nunca tuvo lugar. Hitler no sólo lo prohibió, sino que mandó arrestar a Jekelius y lo envió al frente oriental, donde murió como prisionero de guerra en un campo soviético.

Al terminar la guerra, Paula fue retenida en Baviera por el Ejército estadounidense, interrogada y puesta en libertad. No encontraron cargos contra ella, pese a lo cual sus cuentas bancarias fueron expropiadas. En la parte final de su primera declaración ante los estadounidenses Paula confesó que el destino final de su hermano le afectó muchísimo: "Él fue mi hermano, no importa qué haya ocurrido. Su final me trajo una indescriptible tristeza como hermana".
Paula regresó a Viena, donde vivió de la caridad de sus amigos y del pequeño sueldo le proporcionaba la tienda de artesanía donde comenzó a trabajar. En 1952 regresó a Alemania para desaparecer entre sus ruinas.

El Mundo

 

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rafael | Historia sospechosa o dudosa! Hasta la redacción es mala. Parece redactada por un usurero/a.
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