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20/01/2019 11:53 hs

La historia detrás de la foto más conmovedora del #10YearsChallenge

Argentina - 20/01/2019 11:53 hs
Camila Rivadavia tuvo que enfrentar al cáncer con apenas 9 años. Una década más tarde su historia se viralizó con un mensaje cargado de esperanza.

Camila Rivadavia lleva un rato mirando a su celular. Lo tiene en la mano pero no lo toca, sólo duda sobre lo que podría pasar si publica esa foto que cargó en Twitter. Un amigo le dijo hace un rato que la subiera, que iba a "explotar todo", pero a ella le da miedo. Teme que sus amigos cambien su trato hacia ella, que al enterarse de que tuvo cáncer cuando era chica le tengan lástima o no la tomen como a una adolescente cualquiera.

Pero al mismo tiempo piensa en lo que viven las nenas que, como le pasó a ella hace diez años, hoy están enfrentando a la terrible enfermedad, sin saber lo que les va a pasar. Entonces se tira a la pileta. Zambulle su historia llena de esperanza en la profundidad de las redes sociales y se va a dormir, sin imaginar lo que está por sucederle. 

Se acostó, puso el celular bajo la almohada y al instante le empezó a vibrar todo el colchón. Para la mañana siguiente su imagen ya tenía 700 me gusta y un par de horas más tarde superaba los 100 mil. Es la foto más poderosa del "10 years challenge", un juego de las redes sociales en el que cada usuario comparte una foto de hace una década y una actual. Las suyas arrasaron porque muestran el descarnado sufrimiento que le tocó vivir cuando tenía apenas nueve años y su emocionante presente, como prueba de que a la tragedia a veces también le toca perder.

No hay dudas de que Camila nunca vivió un día como este. Con cámaras de televisión en la puerta de su casa y un teléfono colapsado con mensajes de afecto, saludos y pedidos de entrevista. "Nunca me imaginé que iba a tener esta repercusión", le confiesa a Clarín esta marplatense de 18 años que hasta fue elogiada por Marcelo Tinelli.

"La verdad es que al principio no estaba muy convencida de compartirla porque yo no quería que me vieran como la chica que tuvo cáncer, sino como Camila, una adolescente normal. Me ha pasado, por ejemplo, que en una salida no me convidaran un vaso de cerveza por haber tenido cáncer o que me trataran con lástima, entonces siempre tapé lo que me había pasado. Pero el hecho de poder ayudar a alguien y darle esperanza es mucho más importante que todo eso y es lindo poder llegarle a la gente con este mensaje". 

La película, si bien tiene un final feliz, tuvo un guión aterrador hace una década. Por entonces iba a cuarto grado y un dolor en la espalda la llevó al médico. Le diagnosticaron una lumbalgia "que supuestamente era por el sobrepeso que yo tenía cuando era más chica". Le dieron unos analgésicos, que la dejaron peor y entonces vinieron los análisis y la noticia para la que nadie está preparado. Menos una nena que ni siquiera sabía lo que significaba la palabra cáncer. 

"El tratamiento fue por etapas. Me daban un medicamento y luego me hacían una punción para ver cómo respondía el cuerpo. En la medida en que nada ocurría, la agresividad del tratamiento aumentaba. Yo pasé 33 días y me dieron el tratamiento más fuerte, el más agresivo de todos". 

¿Cuánto tiempo peleaste contra el cáncer?
Fueron dos años y medio de tratamiento. En la punción del día 33 salió negativo y recién ahí me mandaron a hacer quimio para eliminar los restos de la enfermedad. Recién en ese momento empecé a ganar la batalla. 

¿Cómo se vive esa lucha siendo una nena?
No era consciente, estaba en otra. No me daba cuenta de lo que lo pasaba. Pensaba más en que no estaba yendo al colegio o que estaba pelada. Yo estaba preocupada en poder hacer lo que mis amigos estaban haciendo. Yo no podía salir porque cualquier virus me podía enfermar y pensaba más en lo que me perdía que en la inmensidad de la enfermedad. Por eso ahora me doy cuenta de a todo lo que le gané y entiendo lo difícil que fue.

¿Cuándo el médico te dijo que tenías cáncer qué pensaste?
Yo sólo sabía que iba a quedar internada, no entendía qué era la enfermedad que tenía. Mis viejos me explicaron que iba a ser largo y  con el correr del tiempo fui entendiendo lo que era.

¿Fue mejor no tener la real dimensión de la enfermedad?
Sí, porque soy de hacerme mucho la cabeza y si hubiese sabido lo que me pasaba hubiera estado muy triste, muy bajoneada.

¿Te dabas cuenta de la preocupación de los demás o te lo ocultaban?
Veía que estaban muy golpeados. A veces escuchaba a mis papás que hablaban cuando yo me iba a dormir. Creo que ellos fueron en realidad los que más sufrieron, junto a mi hermano. Yo puse el cuerpo pero ellos pusieron la emoción, pusieron tiempo, todo. La pasaron peor que yo y lo veo hoy, que me toca estar del otro lado porque ahora es mi abuela la que tiene cáncer (de mama).  

¿Hablás de esto con ella?
Sí, trato de aconsejarla. Yo sé que si mi abuela le pone más garra lo podría sacar fácil, creo que entiendo lo que vive y eso es re loco.

La voz se le entrecorta a Camila cuando habla de su familia. Es que su vínculo con ellos no volvió a ser el mismo desde que el cáncer se hizo presente en la casa. Ella tuvo que dejar el colegio durante casi dos años y pasó a ser prioridad para todos. Nadie volvió a ser igual desde aquellos días. "Nos unió mucho", afirma sin dudarlo. "Por un lado me hubiera gustado que no pase porque fue un sufrimiento terrible, pero creo que ayudó a la familia. A la unión de la familia, y eso fue buenísimo".

¿Y vos cambiaste? ¿Creciste de golpe?
Sí, yo veía a mis amigas que hacían unas cosas que a mí ya no me divertían Muchos me ven hoy y también me dicen que no parezco de 18, por mi mentalidad, por cómo hablo y mi manera de pensar. Creo que todo lo vivido me hizo crecer un montón.

¿Y los cambios físicos los aceptaste?
Cuando estaba enferma sí, entendía que perder el pelo era parte del proceso. Pero después del día 33, cuando fui terminando el tratamiento me empecé a dar cuenta que me estaba faltando algo. Yo veía a mis amigas con el pelo largo y me ponía muy mal. He llorado porque quería mi pelo de vuelta. 

¿Cómo fue el momento en que te dijeron que le ganabas al cáncer?
Hermoso, el día que terminó todo fue divino. Fue sacarnos una mochila de encima y un enorme alivio, fue llegar a la meta. 


¿Y qué planeás para tu futuro?
Quiero estudiar medicina forense. Ser médica clínica primero y después especializarme. Este año empiezo a estudiar radiología, como para empezar a meterme en ese mundo y después ver si me animo a irme a estudiar a La Plata o Buenos Aires, va a ser difícil, me cuesta irme. 

Hasta Tinelli habló de tu foto, ¿te animás a ser famosa ahora?
Sería una locura, lo veo muy imposible, lejano. Mis papá me hacía chistes con eso. Me decía: "Cami al Bailando". Qué sé yo, si se da... bueno. Sería muy loco, yo amo bailar.

Clarín

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